Dicen que la inteligencia artificial va a destruir muchos trabajos. En Bolivia, sin embargo, existe una inteligencia que jamás deja de trabajar: la inteligencia criolla (IC). No confundir con coeficiente intelectual, porque si lo fuera, este país tendría otra historia. Es, más bien, una inteligencia de corto plazo o inteligencia del curro, esa habilidad para encontrar el trabajito de poca monta, generalmente acompañado de una avivada o de algún recoveco ilegal. El Gobierno acaba de lanzar su fórmula contra la escasez de diésel: subir a Bs 18 el litro para los grandes consumidores. Desde hoy, miles de bolivianos descubrirán un nuevo oficio: comprar diésel a Bs 9,80 y venderlo a Bs 18. Negocio redondo, especialmente para las mafias del gobierno que ya tienen experiencia desviando combustible. El diésel barato seguirá escaseando y el caro será trasladado al productor, al tractor y, finalmente, al consumidor. Quien crea que ese costo no llegará al más necesitado es porque, justamente, no tiene mucha inteligencia. PD: seguirán las colas nomás.