
El mundo del boxeo está de luto. Prichard Colón murió este jueves a los 33 años, después de pasar más de una década enfrentando las graves secuelas de la lesión cerebral que sufrió durante una pelea en 2015. Su padre, Richard Colón, confirmó la noticia a través de las redes sociales, mientras que distintos organismos y figuras del pugilismo lamentaron su fallecimiento.
La Organización Mundial de Boxeo (WBO) despidió al excampeón con un mensaje en el que destacó su fortaleza y el respaldo de su familia durante los años posteriores al accidente. “Un guerrero hasta el final”, señaló el organismo al recordar a Colón, cuya lucha trascendió los límites del cuadrilátero.
Nacido el 19 de septiembre de 1992 en Maitland, Florida, y de raíces puertorriqueñas, Colón fue considerado una de las grandes promesas del boxeo. En 2010 conquistó la medalla de oro en el Campeonato Panamericano Juvenil y posteriormente dio el salto al profesionalismo, donde construyó un récord de 16 victorias, 13 de ellas por nocaut, antes de la pelea que cambió para siempre su vida.
El 17 de octubre de 2015, Colón enfrentó a Terrel Williams en Fairfax, Virginia. Durante el combate recibió varios golpes en la parte posterior de la cabeza, conocidos en el boxeo como “golpes de conejo”, una acción prohibida por su peligrosidad. Tras nueve asaltos, el combate terminó con una descalificación y Colón comenzó a presentar síntomas que obligaron a trasladarlo a un hospital.
Los médicos detectaron un hematoma subdural y tuvieron que someterlo a una cirugía de emergencia. La lesión provocó daños cerebrales irreversibles y lo dejó en coma durante 221 días en el Shepherd Center de Atlanta, Georgia. Cuando despertó, su estado neurológico le impidió volver a llevar una vida normal y quedó bajo cuidados permanentes.
A partir de entonces comenzó una larga batalla junto a su familia. Su madre, Nieves Colón, se convirtió en una de las principales figuras de apoyo durante su recuperación y mantuvo informados a los aficionados sobre su evolución. Durante años, Colón recibió terapias y cuidados especiales mientras su familia permanecía a su lado.
La tragedia también provocó cambios dentro del boxeo. En 2016, el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) estableció la llamada “regla Prichard Colón”, con una política de tolerancia cero frente a los golpes de conejo y la posibilidad de sancionar e incluso descalificar a los boxeadores que los ejecutaran.
El caso de Colón se convirtió con el paso de los años en uno de los ejemplos más dolorosos de los riesgos que existen en el boxeo. En 2021, el CMB incluso lo reconoció como campeón honorario.
Más de una década después de aquella fatídica noche, Prichard Colón falleció dejando atrás una carrera que prometía grandes éxitos y una historia marcada por la tragedia, pero también por una extraordinaria lucha. Su nombre queda ligado no solo a los riesgos del deporte, sino también a la fortaleza con la que enfrentó, junto a su familia, una batalla que duró hasta sus últimos días.