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Irán condiciona la reapertura de Ormuz a seis exigencias a EE. UU.

Teherán reclama el fin del bloqueo naval y de las sanciones, la liberación de sus activos congelados, reparaciones de guerra y la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región

Internacional | Agencia | 2026-08-10 21:53:30

Irán condicionó la reapertura del estrecho de Ormuz al cumplimiento de una serie de exigencias por parte de Estados Unidos, entre ellas el levantamiento del bloqueo naval y de las sanciones, la liberación de activos iraníes congelados y el pago de reparaciones por los daños ocasionados durante el conflicto.

Mohammad Bagher Zolghadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, advirtió que el estratégico paso marítimo no será reabierto mientras Washington no modifique su política hacia Teherán. Sus declaraciones reducen las expectativas de una pronta normalización del tráfico comercial por la vía.

Entre las condiciones planteadas también figuran la retirada de las fuerzas militares estadounidenses desplegadas alrededor de Irán, el fin de las amenazas contra el país y el cese de las operaciones militares estadounidenses contra los aliados iraníes en Líbano, Palestina, Yemen e Irak.

La posición iraní complica las negociaciones que Teherán mantiene con Omán para establecer un mecanismo que permita recuperar parcialmente la navegación por el estrecho. El canciller iraní, Abbas Araghchi, afirmó que las conversaciones con Mascate se encuentran en una etapa avanzada y que ambas partes están cerca de un acuerdo.

Sin embargo, Teherán insiste en que cualquier entendimiento con Omán no significa automáticamente la reapertura del estrecho. Araghchi señaló que el restablecimiento del tráfico marítimo a gran escala dependerá también de que Estados Unidos cumpla las condiciones establecidas por Irán y respete el memorando de entendimiento firmado en junio.

Ese acuerdo, negociado con mediación de Pakistán, contemplaba la apertura del estrecho y un levantamiento temporal de las sanciones petroleras contra Irán. No obstante, las partes mantienen interpretaciones diferentes sobre sus compromisos y el alto el fuego terminó colapsando, tras lo cual Washington restableció el bloqueo naval contra los puertos iraníes.

La disputa tiene una importancia estratégica para la economía mundial. Por el estrecho de Ormuz circula aproximadamente el 20% del petróleo y del gas licuado del mundo, por lo que una interrupción prolongada de la navegación puede afectar los precios internacionales de la energía y aumentar la presión sobre los mercados.

El impacto sobre el transporte marítimo ya es evidente. Según datos de la empresa Kpler, durante la última semana apenas poco más de una decena de barcos cruzaron diariamente el estrecho, frente a un promedio de unos 130 buques por día antes de la guerra. Algunos barcos han apagado sus sistemas de localización para evitar ser detectados, dificultando el seguimiento del tráfico.

Estados Unidos, por su parte, busca establecer un esquema que permita garantizar la navegación comercial y la seguridad de los buques. El vicepresidente JD Vance señaló que las conversaciones incluyen aspectos como el desminado y un compromiso iraní de no atacar embarcaciones comerciales.

La crisis también afecta a las exportaciones petroleras iraníes. El bloqueo estadounidense mantiene prácticamente paralizadas las operaciones de la isla de Jarg, principal terminal petrolera de Irán, por la que anteriormente transitaba la mayor parte de las exportaciones de crudo del país.

Mientras las negociaciones diplomáticas continúan, la tensión militar se mantiene en otros puntos de la región. Los hutíes, aliados de Irán en Yemen, realizaron nuevos ataques en el mar Rojo y contra objetivos vinculados con Arabia Saudita, aumentando el riesgo de una expansión de la crisis hacia otras rutas estratégicas para el comercio y la energía.

Con las posiciones todavía alejadas, la reapertura de Ormuz enfrenta un escenario incierto. Irán sostiene que no cederá en sus condiciones, mientras Estados Unidos mantiene la presión económica y militar sobre Teherán. El futuro del estrecho dependerá ahora de si ambas partes logran convertir las negociaciones indirectas en compromisos capaces de garantizar la navegación comercial.