Bajo el penoco

Diésel fantasma

| 2026-08-10 07:12:46

En Bolivia hemos alcanzado una proeza digna de estudio: el “diésel fantasma”. Según YPFB, las plantas desbordan de carburante y las cisternas rugen en las carreteras. Sin embargo, al llegar al surtidor, el combustible se evapora en una dimensión desconocida. El gobierno de Rodrigo Paz resultó ser un virtuoso heredero de Luis Arce en el arte de inventar eufemismos. Si antes la escasez era “especulación”, hoy es una “fricción logística”, una “sobredemanda” o un oportuno “fallo informático”. Mientras las autoridades exhiben planillas millonarias de litros guardados en Senkata, los buses quedan botados a medio camino y el kilo de pollo se dispara en los mercados. El libreto lo conocemos de memoria. Ayer el combustible desaparecido terminaba desviado por la corrupción interna de YPFB, cuyos implicados siguen cómodamente en sus cargos. Hoy, cabe preguntarse si ese diésel invisible no estará alimentando a la minería ilegal y otros sectores muy afines al poder. Gobernar con cisternas imaginarias solo demuestra que los fantasmas siguen administrando la estatal petrolera.