
El presidente Rodrigo Paz Pereira no brindó un discurso en la parada militar por el Bicentenario de las Fuerzas Armadas, realizada este viernes en la ciudad de El Alto. En su lugar, el ministro de Defensa Ernesto Justiniano reivindicó el papel institucional de las Fuerzas Armadas, anunció nuevas acciones contra el crimen organizado y delineó los principales ejes para la modernización de la institución castrense.
Justiniano sostuvo que las Fuerzas Armadas “no pertenecen a un partido político, a una ideología, a una región ni a una persona”, sino que su lealtad debe estar con la Constitución, la democracia, la bandera y el pueblo boliviano.
El ministro también hizo referencia a los 53 días de bloqueos que atravesó el país, señalando que la Policía lideró el restablecimiento del orden público, mientras que las Fuerzas Armadas cumplieron tareas de apoyo bajo conducción civil y dentro del marco legal. Destacó que se recuperaron carreteras y se habilitaron corredores para el transporte de combustibles, alimentos, medicamentos, oxígeno y ayuda humanitaria, además de proteger instalaciones estratégicas y servicios esenciales.
Justiniano afirmó que esa experiencia debe servir para fortalecer la doctrina y la capacidad de respuesta del Estado frente a futuras emergencias, remarcando que “un Estado democrático puede ejercer autoridad sin renunciar a la legalidad”.
En materia de seguridad, advirtió que Bolivia enfrenta amenazas cada vez más complejas vinculadas al narcotráfico, el contrabando, el tráfico de armas, la trata de personas, la minería ilegal y el lavado de dinero. Señaló que cuando estas organizaciones recurren sistemáticamente a la violencia y al terror para controlar territorios, se configuran expresiones de "narcoterrorismo", fenómeno que, aseguró, el país debe impedir que se consolide.
Como parte de esa estrategia, anunció que la próxima semana una delegación boliviana participará en Panamá de la Coalición de las Américas frente a los carteles, donde el país impulsará una agenda orientada a fortalecer el intercambio de inteligencia, mejorar el control de fronteras y del espacio aéreo, incorporar tecnología y atacar las estructuras financieras de las organizaciones criminales.
El ministro también resaltó el trabajo realizado por Defensa Civil durante la gestión 2025-2026, indicando que la institución atendió a 77.000 familias en 143 municipios y movilizó más de 2.200 toneladas de ayuda humanitaria para responder a distintas emergencias en el territorio nacional.
Respecto al fortalecimiento institucional, reconoció que las Fuerzas Armadas enfrentan limitaciones en equipamiento, movilidad, comunicaciones y mantenimiento, por lo que afirmó que la modernización no consistirá únicamente en adquirir nuevo material, sino también en recuperar capacidades, mejorar la formación del personal y priorizar las necesidades estratégicas del país.
Asimismo, defendió la institucionalidad militar al señalar que los ascensos y designaciones deben regirse por el mérito, la preparación y el desempeño, garantizando una carrera militar basada en reglas claras y alejadas de intereses políticos.
En la parte final de su discurso, Justiniano convocó a soldados, marineros y aviadores a mantener una lealtad exclusiva con Bolivia, la Constitución y el pueblo boliviano, descartando cualquier subordinación a personas, partidos políticos o gobiernos de turno.