Bisturí

La planta de marihuana es reconocida como droga; la coca… no

La planta de marihuana es reconocida como droga; la coca… no
Franklin E. Alcaraz Del C. | Periodista columnista
| 2026-08-05 00:06:00

Ese día, el presidente Jaime Paz Zamora salió del Palacio de Gobierno blandiendo una hoja de coca en la mano derecha y otra en la solapa del saco, como una insignia cargada de ideología "cultural", que se tradujo en un speech improvisado en la plaza Murillo de La Paz. Rodeado de gente y de medios de comunicación —televisivos, escritos y radiales— lanzó, sin anestesia, la frase que después se haría morenada y poesía: "Coca no es cocaína…". Dijo también: "La coca es nuestra; la cocaína es ajena…" (Prensa nacional, 1990). Lo demás ya es historia, una historia que todavía se sigue escribiendo, con Bolivia convertida en un gran exportador y comercializador de cocaína y marihuana.

Y, sin embargo, si alguien, cualquiera, menciona la palabra "marihuana", ¿se imagina una planta que, en su estado natural, no es droga? ¿O piensa en la droga contenida en la planta de marihuana, el tetrahidrocannabinol (THC)? No, ¿verdad? Pero, en el caso de la coca, la gente piensa: "La coca no es cocaína", sin importar que contenga cocaína.

El nombre corto para la droga que se encuentra dentro de la planta de marihuana es el cannabinol, pero nadie piensa que la marihuana, en su estado natural, no sea una droga o que necesite un proceso para su extracción. Basta mencionar la palabra "marihuana" para que, de manera inmediata, automática, se la asocie con una droga. Eso no ocurre con la planta de coca.

Quienes todavía insisten en que no es lo mismo decir marihuana = droga que coca = droga quieren comparar el efecto de consumir hojas de marihuana con el de consumir hojas de coca. "No es lo mismo", dicen. Pero, científicamente hablando, no hay diferencia en cuanto a que ambas contienen sustancias psicoactivas, porque las hojas de marihuana contienen, dependiendo de la variedad de la planta y de su proximidad al cogollo, entre 0,5 % y 20 % de THC. Quienes comercializan marihuana se aseguran de vender la que contiene una mayor concentración del principio activo para obtener mayores ganancias y efectos casi inmediatos.

Con la hoja de coca ocurre algo similar, con la diferencia de que el contenido de cocaína es mucho menor. La hoja de coca de los Yungas paceños contiene aproximadamente 0,85 % de cocaína y la del Chapare cochabambino, 0,72 % (Operación Breakthrough, 2003). No es de extrañarse, entonces, que los acullicadores o boleadores prefieran la hoja de coca de los Yungas a la del Chapare para bolear (casi digo, para drogarse). Como vemos, tanto la planta de coca como la de marihuana contienen sustancias psicoactivas. La planta de marihuana contiene cannabinol y la de coca, cocaína.

Lo anteriormente expuesto lleva a una conclusión: a mayor concentración de droga, mayor es también el efecto. Esa es la diferencia entre la planta de marihuana y la planta de coca cuando se habla de fisiología o de los efectos del consumo. Los efectos de la marihuana son mayores que los de la hoja de coca porque la cantidad de droga consumida también es mayor.

Existe otra diferencia. El principio activo de la marihuana es liposoluble, es decir, se disuelve en grasas o aceites; la cocaína, en cambio, es hidrosoluble, es decir, se disuelve en agua. Por ello, cuando se realizan pruebas de laboratorio para detectar drogas, la marihuana puede ser identificada entre siete y veinte días después del consumo, dependiendo de la cantidad y de la concentración consumidas. La cocaína, en cambio, permanece en el organismo hasta 72 horas o menos si se bebe abundante agua. En ambos casos puede detectarse mediante análisis de orina. En el caso de la cocaína, no importa cómo se la consuma: pura o en mates. Los boleadores orinan cocaína. Los que toman mate de coca también. Compruébenlo.

Entonces, ¿por qué nadie discute que la marihuana es una droga? ¿Por qué se dice que la coca no lo es? ¿La política puede más que la ciencia? ¿Por qué no se difunde que la coca es tan dañina como la marihuana? ¿Por qué no se divulgan los hallazgos del Instituto Oncológico de Santa Cruz, que advierte a los boleadores que masticar coca con aditivos ocasiona cáncer de boca? ¿Por qué los cocaleros terminaron imponiendo su posición para defender la hoja de coca de la manera en que lo hacen? ¿Por qué no existen programas de desmitificación de la hoja de coca?

Y, por último, la planta de coca es sumamente dañina para el medio ambiente. Crece extenuando los suelos donde se cultiva y deja los terrenos inservibles para otros cultivos. Por eso los cocaleros andan siempre en busca de nuevas áreas de siembra. ¿Qué más se puede decir? La hoja de coca, como lo he dicho varias veces, ni siquiera es consumida por los animales del campo, porque, por instinto, perciben que les hace daño. Los supuestos beneficios alimenticios de la hoja de coca nunca fueron realmente demostrados. ¿Qué más? ¿"Coca no es cocaína"? ¡Bailemos la morenada!

Franklin E. Alcaraz Del C. | Periodista columnista