Bajo el penoco

Desacuerdos peligrosos

| 2026-08-04 08:17:12

Las contradicciones entre el comandante de la Policía, Mirko Sokol y el ministro de Gobierno Marco Antonio Oviedo no son un simple desacuerdo administrativo: son la evidencia de una crisis de sinceridad dentro del propio Gobierno. Mientras Oviedo insiste en que detener a Evo Morales es "tarea prioritaria", Sokol admite abiertamente que no lo es. ¿A quién creerle? El ministro da la orden, pero es la Policía quien debe ejecutarla, y ahí está el problema real. El propio Sokol lo reconoció días atrás: la institución policial no solo carece de la fuerza suficiente para cumplir la orden de captura, sino de la capacidad moral para hacerlo. Habló de una Policía dividida entre quienes respetan la ley y quienes, de manera directa o encubierta, favorecen al narcotráfico. En ese escenario, atrapar a un prófugo como Morales, que presume de excelentes vínculos con los uniformados del Chapare, resulta prácticamente imposible. Más que ponerse de acuerdo en el discurso, el Gobierno necesita sincerarse sobre sus verdaderas capacidades y voluntades.