
El presidente Rodrigo Paz Pereira anunció este lunes por la noche la reducción de su gabinete, en un acto realizado en La Paz donde tomó posesión a dos nuevos ministros. Fernando Aramayo pasó de la cancillería a la cartera de Presidencia en lugar de José Luis Lupo, mientras que Héctor Huanca asumió como Ministro de Relaciones Exteriores.
Paz confirmó que la cartera de Culturas, Turismo y Gastronomía dejará de ser un ministerio y se convertirá en una agencia para mejorar la interconexión entre el sector público y privado. Además, el mandatario boliviano determinó eliminar el Ministerio de Planificación del Desarrollo, que en los primeros nueve meses de gestión estuvo a cargo de Fernando Romero. Las atribuciones de esta cartera pasarán a otros ministerios y aquellas que no sean necesarias desaparecerán, agregó el jefe de Estado. El mandatario agradeció a Romero por su aporte para eliminar el “Estando tranca”.
Paz comenzó su gestión con 15 ministerios, pero en los primeros meses decidió eliminar el Ministerio de Justicia, tras una polémica protagonizada con el que era titular de esa cartera, Freddy Vidovic, quien había sido propuesto por el vicepresidente Edmand Lara. Ahora con el nuevo ajuste, su gabinete funcionará con 12 ministerios.
Sobre Lupo, Paz informó que lo designó como embajador de Bolivia ante la Organización de Estados Americanos (OEA); el nombramiento debe ser confirmado por el Senado. La salida de Lupo del gabinete ya se mencionaba hace varias semanas, situación que se acentuó luego de que se confirmó la ruptura de la alianza entre el gobierno y la agrupación Unidad, de la que él forma parte.
El nuevo canciller, Héctor Francisco Huanca Gutiérrez, ejercía hasta ahora como viceministro de Gestión Consular e Institucional. Anteriormente también se desempeñó durante 15 años en la Defensoría del Pueblo.
Sobre su paso por la Cancillería, Aramayo destacó que representar a Bolivia ante el mundo le permitió confirmar que “el prestigio de una nación no depende únicamente de la calidad de su política exterior y de la solidez de sus relaciones internacionales, la verdadera fortaleza de un país comienza al interior de sus instituciones”.
Acerca de su nuevo rol, señaló que concibe el Ministerio de la Presidencia no como un espacio de poder, si no de articulación, además de facilitar el funcionamiento armónico del Estado respetando las competencias de las instituciones.
“Es tiempo de que el Estado concentre sus mayores esfuerzos en responder con eficiencia a las necesidades de la población, en ofrecer las condiciones de estabilidad y certidumbre que toda sociedad, no solamente necesita, sino también merece para desarrollarse”, enfatizó Aramayo.