
La ciudad de La Paz amaneció este sábado vestida de fiesta con el inicio de la Festividad del Señor Jesús del Gran Poder 2026, la máxima expresión del folclore y la devoción paceña, que este año reúne a miles de bailarines, músicos y espectadores tras haber sido reprogramada debido a los conflictos sociales registrados semanas atrás.
Desde las primeras horas de la mañana, las inmediaciones del Santuario del Señor Jesús del Gran Poder y el recorrido tradicional comenzaron a llenarse de fraternos que, antes de iniciar su participación, acudieron al templo para recibir la bendición. Como marca la tradición, muchos fieles tocaron los pies de la imagen del Señor Jesús del Gran Poder y salieron del templo caminando de espaldas, en señal de respeto y devoción.
La entrada comenzó alrededor de las 06:30 y se prevé que se extienda hasta la madrugada del domingo. En esta versión participan 74 fraternidades folklóricas que recorrerán cerca de ocho kilómetros por las principales calles de la sede de Gobierno, exhibiendo danzas como morenada, diablada, caporales, kullawada, llamerada, tinku, tobas y otras expresiones del patrimonio cultural boliviano.
Las redes sociales se inundaron desde temprano con imágenes y transmisiones en vivo que muestran a los primeros bloques ingresando al recorrido, los coloridos trajes, las bandas de música afinando instrumentos y a cientos de espectadores ocupando las graderías y aceras para presenciar la denominada "Fiesta Mayor de los Andes".
Durante el acto inaugural, el alcalde de La Paz, César Dockweiler, destacó que la realización del Gran Poder representa una recuperación del ánimo de la ciudad después de meses de dificultades. La autoridad afirmó que la festividad no solo impulsa la economía local, sino que también fortalece la fe, la esperanza y la identidad cultural de los paceños. Asimismo, valoró la decisión de la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder de postergar la celebración en lugar de suspenderla definitivamente.
El operativo de seguridad fue desplegado desde la madrugada con el cierre de varias vías del centro y la zona Max Paredes. Además, efectivos policiales, guardias municipales y personal de distintas instituciones fueron movilizados para controlar el desarrollo de la festividad, mientras la Policía Forestal y de Preservación del Medio Ambiente (Pofoma) reforzó los controles para evitar el uso de plumas y pieles de animales silvestres en los trajes de los danzarines.
Las autoridades estiman que la festividad volverá a convertirse en uno de los principales motores económicos de la ciudad, beneficiando a bordadores, artesanos, músicos, comerciantes, hoteleros, transportistas y al sector gastronómico, además de consolidar al Gran Poder como una de las expresiones culturales más importantes del país y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad reconocido por la Unesco.