
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, atribuyó la ola de violencia registrada en el municipio fronterizo de San Matías, Santa Cruz, a una “herencia maldita” de 20 años, tras dos ataques armados registrados entre el miércoles y las primeras horas del jueves que dejaron al menos cinco fallecidos, entre ellos un subteniente de la Policía.
“Esta es una situación muy grave. Yo diría que es una herencia maldita de 20 años en la que el país, nuestra patria, se ha visto perforada por el narcotráfico y ahora por el narcoterrorismo en proporciones muy grandes”, afirmó Oviedo, quien señaló que las organizaciones criminales cuentan con armamento sofisticado frente a una Policía que, según dijo, fue debilitada durante ese periodo.
El primer hecho ocurrió el miércoles en la estancia Campo Nuevo, donde un grupo armado asesinó a cuatro personas y mantiene desaparecidas a dos mujeres. Posteriormente, en la comunidad Ascensión de la Frontera, fue atacado un vehículo en el que se trasladaban efectivos policiales que investigaban el primer caso, causando la muerte del subteniente Yerson Salazar Aliendres.
Oviedo informó que las investigaciones manejan dos hipótesis: una disputa por el control de la denominada “ruta roja” del narcotráfico hacia Brasil o un enfrentamiento entre organizaciones criminales brasileñas como el Comando Vermelho y el Primer Comando de la Capital (PCC).
Además, anunció el despliegue de operativos de inteligencia y acciones conjuntas con Brasil mediante el plan “Fronteras Seguras”.
El ministro aseguró que se reforzará la presencia estatal en la zona con apoyo policial y militar, y destacó la cooperación de la DEA de Estados Unidos, organismos de la Unión Europea y Naciones Unidas.
También informó que continúa la búsqueda del cuerpo del subteniente Salazar, cuya desaparición calificó como una “afrenta”, y afirmó que el Gobierno actuará con rigor contra los responsables de estos hechos.