Rusia lanzó durante la madrugada de este jueves una nueva ofensiva masiva contra Ucrania con más de 70 misiles y unos 280 drones, en una oleada de ataques que dejó al menos ocho muertos y decenas de heridos, según informó el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Los bombardeos alcanzaron varias regiones del país y provocaron la destrucción o daños en edificios residenciales, comercios, instalaciones industriales y otras infraestructuras. Entre las zonas afectadas figuran Kiev, Leópolis, Poltava, Járkov, Mikoláyiv, Vínnitsia, Cherkasi, Ivano-Frankivsk y Dnipropetrovsk.
Uno de los episodios más graves ocurrió en Radushne, cerca de Kryvyi Rih, donde un misil balístico impactó directamente contra una vivienda y causó la muerte de cinco integrantes de una familia. Entre las víctimas había tres niños, según informó Zelenski.
Otros dos menores de la misma familia fueron rescatados con vida de entre los escombros. Los equipos de emergencia continuaban trabajando en las zonas afectadas mientras las autoridades reportaban decenas de personas heridas como consecuencia de los ataques.
En Kiev, los bombardeos causaron la muerte de un hombre de 31 años y provocaron daños en edificios residenciales, un mercado y almacenes. En Leópolis, en el oeste del país, fueron alcanzados dos edificios de viviendas, una escuela y dos jardines de infancia.
Las autoridades ucranianas aseguraron que sus sistemas de defensa aérea interceptaron más de 260 drones y una parte importante de los misiles lanzados durante la ofensiva. Zelenski, sin embargo, volvió a reclamar mayores suministros de sistemas y munición antiaérea para proteger las ciudades y la infraestructura del país.
El mandatario ucraniano atribuyó parte de la destrucción a las demoras en la entrega de armamento defensivo. Según Zelenski, los retrasos en el suministro de misiles para los sistemas antiaéreos permiten que un número mayor de proyectiles rusos alcance sus objetivos y aumentan el número de víctimas.
El balance de muertos varió durante la jornada según las fuentes y el momento de actualización de los reportes. Informaciones posteriores elevaron a al menos 13 los fallecidos en el conjunto de Ucrania y situaron en más de 30 el número de heridos.
Moscú confirmó que llevó a cabo una nueva oleada de ataques y afirmó que sus objetivos eran instalaciones militares ucranianas, entre ellas aeródromos, centros industriales y estructuras logísticas utilizadas por las Fuerzas Armadas de Ucrania.
La ofensiva también generó alarma en Polonia, miembro de la OTAN. Varsovia desplegó aviones de combate y puso sus sistemas de defensa aérea en máxima alerta después de que un misil de crucero ruso presuntamente ingresara en el espacio aéreo polaco durante el ataque.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, confirmó el incidente y convocó a responsables políticos y militares para evaluar la situación. La posible incursión de un misil ruso en territorio de la OTAN elevó la tensión regional y puso nuevamente de manifiesto el riesgo de que la guerra en Ucrania tenga consecuencias directas para otros países europeos.
Tusk se reunió además con Zelenski en Lublin para analizar la situación y fortalecer la cooperación entre ambos países. El nuevo ataque ruso se produjo después del viaje del presidente ucraniano a Washington, en un momento en que Kiev busca acelerar la llegada de ayuda militar y reforzar sus defensas frente a la intensificación de los bombardeos rusos.