
El FIFA Forward Enterprise (FFE), el proyecto de Gianni Infantino para vender a privados derechos comerciales y eventos de la FIFA, sumó un revés que lleva a un territorio crítico el deseo del dirigente de alcanzar los votos necesarios para aprobar el plan. La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) anunció que se unirá a las posturas de UEFA y Concacaf para rechazar el planteo del presidente de la Casa Madre del fútbol mundial.
“A la luz de las posiciones claras expresadas por la UEFA y la CONCACAF, así como de las divisiones sin precedentes que han surgido en todo el mundo del fútbol, la AFC considera que la propuesta de la FFE (FIFA Forward Enterprise) no puede, de forma realista, lograr el amplio consenso y la unidad necesarios para seguir adelante”, expuso el organismo que nuclea a los países asiáticos en un comunicado que se dio a conocer este viernes.
La postura desde Asia llegó horas después del mensaje que emitió la FIFA, donde aseguraron que pretenden seguir adelante con el plan ya que el “proceso de consulta previsto se vio interrumpido por informaciones erróneas en los medios de comunicación”. En ese marco, también pusieron el ojo sobre los comunicados unificados de rechazo que emitieron las Confederaciones de cada continente y apuntaron a un método de convencimiento individual: “Todo el mundo tiene derecho a expresar su oposición y a solicitar más aclaraciones, pero ninguna entidad por sí sola puede pretender representar a las 211 federaciones miembro de todo el mundo. Se debe permitir que cada federación miembro examine la propuesta y tenga voz y voto a la hora de decidir su propio futuro. Estos son los principios democráticos de la FIFA”.
Más allá de que el revuelo mundial que despertó la propuesta demandaría de una aprobación casi unánime para no tener fisuras políticas, los informes indican que Infantino necesita que haya al menos 106 de las 211 federaciones miembro dispuestas a votar a favor para aprobarlo ya que “solo requiere una mayoría simple, superior al 50%, de los 211 miembros de la FIFA, además del respaldo del Consejo de la FIFA”, según expresó el medio británico The Independent.
En ese marco, el rechazo de la AFC significaría en el análisis macro un revés definitivo. La entidad asiática nuclea a 46 federaciones miembro, por lo que sumando las 55 federaciones que integran la UEFA y las 35 que forman parte de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) habría 136 federaciones de las 211 que integran FIFA en contra del plan.
A la espera de conocer la opinión de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) –compuesta por 10 países–, los organismos que representan a Oceanía (11 Asociaciones Miembro) y África (54) tuvieron mensajes en un tono más conciliador con la oferta de FIFA.
Estos 75 votos que todavía no sentaron postura podrían ser, en tal caso, un primer paso para que Infantino empiece a reorganizar su mapa de apoyos para su oferta. Lejos de los 106 que necesitaría, el presidente de la FIFA parece sostener la convicción de seducir individualmente a las federaciones y ahí se debería leer entre líneas más allá de los rechazos generales. ¿Existe la posibilidad de una grieta en UEFA? ¿Hay federaciones de Asia dispuestas a evaluar la oferta? ¿Algunas asociaciones de Concacaf ven con buenos ojos el FFE?
Como enfoque inicial, hay que poner sobre la mesa un primer interrogante que abrió el diario británico The Guardian: no está claro si requiere una “mayoría simple” de 106 votos para aprobar el FFE o si la creación de una nueva entidad comercial exige una modificación del Estatuto FIFA, por lo que ese escenario obligaría a conseguir una mayoría del 75%. Es decir, Con las elecciones presidenciales de FIFA pautadas para el 18 de marzo del 2027 en el 77º Congreso que se realizará en Marruecos –Infantino ya adelantó que pretende ir por la reelección–, las próximas horas permitirán entender si el mandatario –que logró capear el mayor temporal en la historia del fútbol mundial al asumir el cargo tras el FIFA Gate– cometió un increíble error de cálculo político a meses de los comicios o si su plan de abrir la puerta a inversores privados le permite salir fortalecido con una reconstrucción de las redes de poder.