
La FIFA anunció que estudia la creación de una nueva sociedad comercial que agrupe todos los derechos de explotación de sus competiciones y permita el ingreso de inversores privados minoritarios, una iniciativa que ha generado un fuerte rechazo entre federaciones, organismos del fútbol europeo y asociaciones de aficionados.
En un comunicado, el organismo explicó que la nueva entidad, denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), concentraría los derechos de transmisión, patrocinio, venta de entradas, licencias y la gestión operativa de sus torneos.
"La administración de la FIFA está explorando la idea de agrupar todos los derechos comerciales mediante la creación de la FIFA Forward Enterprise", señaló el organismo, que además confirmó que invitará a terceros a realizar inversiones "minoritarias y sin control". Según diversos medios internacionales, la participación externa rondaría inicialmente el 20 %.
La FIFA aclaró que conservará el control absoluto de la nueva empresa mediante una mayoría en el consejo de administración y mantendrá la autoridad exclusiva sobre la gobernanza del fútbol, la organización de las competiciones, el calendario internacional y las decisiones reglamentarias.
Como organización sin fines de lucro, la FIFA destina parte de sus ingresos a la organización de torneos, al funcionamiento de la institución y a programas de desarrollo para sus federaciones miembro.
El organismo sostiene que la creación de la FFE permitirá incrementar esos recursos. Según sus previsiones, la nueva sociedad generaría este mismo año ingresos por 4.200 millones de dólares y todos los beneficios netos serían reinvertidos en el fútbol.
Además, la FIFA pretende lanzar el FIFA Fast Forward Programme (FFFP), un nuevo mecanismo financiero que integrará los actuales programas de ayuda y que buscará movilizar más de 10.000 millones de dólares durante el ciclo 2027-2030. Hasta ahora, el organismo tenía previsto distribuir alrededor de 2.700 millones de dólares entre sus asociaciones nacionales en ese período.
La propuesta forma parte de la estrategia impulsada por el presidente Gianni Infantino para "liberar el potencial comercial" de la FIFA, en un contexto marcado por la expansión del Mundial a 48 selecciones y 104 partidos a partir de 2026. Incluso, el dirigente ya ha planteado estudiar una futura ampliación a 64 equipos para la Copa del Mundo de 2030.
Europa alza la voz
La iniciativa provocó una inmediata reacción de las principales instituciones del fútbol europeo.
El presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Philippe Diallo, lamentó que las federaciones conocieran el proyecto únicamente a través de un comunicado oficial y cuestionó que no hayan sido consultadas sobre una decisión de semejante impacto.
Por su parte, la UEFA fue aún más contundente y consideró que la propuesta representa "una línea que las instituciones que gobiernan el fútbol nunca deberían cruzar".
Ante la preocupación creciente, las federaciones europeas convocaron una reunión de urgencia para analizar el proyecto junto al presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin. La ministra francesa de Deportes, Marina Ferrari, respaldó el encuentro y pidió que Europa actúe "con una sola voz" frente a una iniciativa que podría modificar profundamente el equilibrio del fútbol mundial.
Amenaza de boicot
Según informó Sky Sports, entre las alternativas que estudian las 55 federaciones miembro de la UEFA figura incluso un posible boicot a la próxima Copa del Mundo si la FIFA mantiene adelante el proyecto.
La Federación Inglesa expresó su "profunda preocupación" por el proceso de gobernanza, mientras que la Federación Alemana calificó la iniciativa como "un ataque absoluto contra el fútbol" y aseguró que existe un amplio consenso entre las asociaciones europeas en contra de la propuesta.
Las críticas también llegaron desde otras confederaciones. Tanto la Concacaf como la Confederación Asiática (AFC) lamentaron que el proyecto se hiciera público antes de consultar a sus federaciones miembro.
"La Concacaf solo tuvo conocimiento de este asunto a través de informaciones aparecidas en los medios", señaló el organismo, que compartió la decepción de numerosos actores del fútbol por la falta de diálogo previo.
Por su parte, la Unión Europea cuestionó la iniciativa al considerar que la creciente comercialización del fútbol se ha convertido en un fenómeno "perjudicial" para el deporte.