
El arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, expresó su deseo de que las autoridades públicas pidan a Dios capacidad de discernimiento para actuar con sabiduría y buscar consensos sinceros y duraderos, en lugar de recurrir nuevamente a la violencia cuando los resultados del diálogo no son los esperados.
Durante su homilía dominical, Leigue señaló que quienes asumen responsabilidades de autoridad deberían tomar como ejemplo al rey Salomón, quien pidió a Dios un corazón comprensivo y sabiduría para gobernar y juzgar de acuerdo con la realidad que le tocaba vivir.
Consideró que esa debería ser la actitud de quienes ejercen el poder y no asumir posiciones de venganza contra quienes consideran que les hicieron daño. Recordó que Salomón no pidió larga vida, riquezas ni la derrota de sus enemigos, sino sabiduría y discernimiento para cumplir con su responsabilidad.
El arzobispo advirtió que cuando una autoridad se aleja de la guía de Dios y del camino correcto puede cometer muchos errores. “Hace mal y puede caer en muchos errores, porque a veces no viene eso y hay alguna persona que lo asume en el poder como tal, para arrasar con todo, para hacer daño a todo”, afirmó.
Explicó que, en muchas ocasiones, quienes ejercen autoridad pueden actuar desde un sentimiento de superioridad, bajo la lógica de “yo soy el que mando”. Sin embargo, sostuvo que lo correcto es dignificar el ejercicio del poder y trabajar por el bien común.
En ese sentido, invocó las palabras de Dios al rey Salomón: “Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú”.
Leigue consideró que ese mensaje puede aplicarse a las autoridades de las naciones, los pueblos y los departamentos, pero también a cada persona que tiene algún tipo de responsabilidad, como ocurre en el ámbito familiar.
“Como padres de familia tienen responsabilidad. Y si se deja llevar solamente como papá, como responsable de la casa y no está con Dios, también puede ir por otro lado, y eso sucede”, reflexionó.
El arzobispo señaló que muchas familias atraviesan dificultades debido a decisiones tomadas pensando únicamente en los intereses personales y no en el bienestar del conjunto. Afirmó que la misma lógica debería aplicarse a quienes tienen responsabilidades de conducción en una nación.
“Creo que esto nos debe llamar la atención a nosotros y nos debe llamar a la reflexión también. ¿Cómo nosotros actuamos? ¿Cómo llevamos adelante las responsabilidades que cada uno tiene? Que este testimonio de Salomón nos pueda ayudar”, manifestó.
Finalmente, sostuvo que una sociedad en la que sus autoridades y ciudadanos actúen con sabiduría, discernimiento y pensando en el bien común sería muy diferente.