"Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?»." (Lucas 24,15-17).
Cuando por primera vez el MAS ganó las elecciones nacionales, tuvo un plan para llegar a controlar todos los espacios del poder, destruyendo poco a poco los mismos procesos democráticos con que llegaron al gobierno. Por esto hicieron la nueva CPE, que centralizaba su poder y casi imposibilitaba cambios, pero mantenía el mito de la democracia. Tenía que asegurar que las fuerzas armadas y policiales fueran leales, jubilando a los antiguos y ascendiendo a los suyos. Después aseguraron su control de las otras ramas del gobierno, especialmente la justicia, que transformaron en un arma para inmovilizar a cualquier oposición con un sinfín de procesos legales. Quiso cambiar la forma de pensar del pueblo mediante el magisterio, a través del PROFOCOM y el currículo educativo, por lo que cerraron la Normal Católica y la Normal Adventista. Finalmente quiso controlar a las universidades y a la Iglesia. En esto fracasó. No pudo con las universidades, porque es allí donde los jóvenes aprenden a tener un pensamiento crítico. Y jamás lo logrará con la Iglesia, porque obedecemos al Señor y Dios nos acompaña.
Este proceso no fue ningún secreto. Los masistas creían en su modelo. No creen en Dios, o lo falsifican. Fracasaron también porque el socialismo es económicamente inviable: una vez que se acabó la riqueza mal gastada en los años de las vacas gordas por los buenos precios de los hidrocarburos, y se impuso la realidad del enorme gasto deficitario gubernamental, nos llevaron a la quiebra, lo que quebró también su poder. También fracasaron por la soberbia del movimiento, que descarta el lugar de Dios en la guía del pueblo. Dios es quien enseña lo que es justicia, y Dios es quien nos enseña cómo valorar a cada persona y cada cultura. Sustituir la verdadera relación con Dios por resentimientos e ideologías es empobrecer al pueblo y cometer un suicidio espiritual y, por consiguiente, moral, social y económico.
Al ganar las elecciones, Rodrigo Paz y Edmund Lara no parecen haber tenido ningún plan. Más bien se sorprendieron con su propia victoria. No estaban siquiera unidos entre sí con una visión compartida del camino a seguir. Los masistas votaron contra Tuto, y los moderados, a favor del capitalismo para todos, sin saber cómo llegar a semejante revolución económica en un país acostumbrado al Estado Pluri-Mamadera. Mientras tanto, la euforia de la victoria se reemplaza con la decepción de una cerveza destapada que no se disfrutó a tiempo.
Si bien fracasó el malvado esfuerzo de Evo Morales por provocar la caída del nuevo gobierno, este se jacta públicamente de tener soplones en las fuerzas armadas y policiales para avisarle de cualquier operativo para su captura, algo que muchos celebraríamos con alegría. Ayudaría a cualquier plan de gobierno, y es necesario, restablecer las instituciones de la democracia. Pero el nuevo gobierno, aunque tenga una visión para el futuro del país, no parece tener un plan de gobierno para llevarla a cabo. No se puede implantar un sueño sin primero despertar. Es evidente que en Bolivia la victoria en las urnas no basta para consolidar el poder.
Como pastor de la Iglesia, ¿qué consejo puedo ofrecer? Por cierto, apoyo a Rodrigo Paz y pido a Dios por su éxito. Prefiero "capitalismo para todos" al narcogobierno criminal de antes. Pienso que se debe tener un plan de gobierno similar al que hicieron los socialistas, para asegurar la lealtad de las fuerzas armadas, reformar la justicia y consolidar la democracia. Hay que hacer una limpieza de las instancias de poder donde persiste gente de mentalidad corrupta. Esto implica llegar a una nueva asamblea constituyente, y no solo a una pequeña reforma de la CPE masista. Pero, de forma permanente, se necesita una campaña de educación sobre democracia, economía y humanidad. Esto requiere tiempo.
Por supuesto, la Iglesia tiene un rol que cumplir, por lo que hay que restaurar la Normal Católica y fortalecer los colegios de convenio. El narcosocialismo resentido depende de la ignorancia del pueblo y de la manipulación de "las bases". El remedio es sencillo: la educación en la verdad.
Como Jesús, que caminaba con los discípulos rumbo a Emaús, aunque no se dieron cuenta de quién era, así hace falta ahora. «¡Hombres duros de entendimiento!», les dijo Jesús. Pero igual caminaba con ellos. Los escuchaba y les explicaba lo que podía. Como Iglesia, estamos dispuestos a cumplir esta función hoy: caminar, escuchar y explicar. De hecho, es nuestra vocación y nuestra misión, no solo en los templos, sino en los caminos que debemos recorrer en vez de bloquear. Lo espiritual abarca dimensiones económicas y políticas. «Felices los que tienen hambre y sed de justicia» (Mt 5,6).
Cuando el papa Francisco empezó a hablar de sinodalidad, dijo que no era solo para la Iglesia, sino para el mundo, porque significa caminar juntos y promover una cultura de encuentro y escucha. Es un modelo para la humanidad, para que, en vez de la polarización que siempre sufrimos, podamos discernir un camino donde ganemos todos.
Sería provechoso organizar en Bolivia caminatas de uno a cinco kilómetros donde las personas comprometidas con sus diversos puntos de vista sobre el rumbo del país vayan dialogando sobre sus sueños y cómo hacerlos realidad. Al final, pueden ofrecer sus ideas como propuestas en un gran concurso. Seguramente nacerían no solamente soluciones creativas, sino también amistades nuevas. En todo caso, me parece mejor que seguir crucificándonos los unos a los otros.
Al fin de cuentas, nos corresponde a todos participar en un plan de gobierno, porque el soberano es el pueblo. Quizás Jesús camine con nosotros, y empecemos a decirnos unos a otros lo que aquellos discípulos rumbo a Emaús dijeron a Jesús: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba» (Lc 24,29).
Dios te bendiga.