Tecnología

Ingeniero boliviano crea una réplica de Wall-E y avanza en Royx, el robot humanoide

Con 18 motores distribuidos en todo su cuerpo, una inversión cercana a los 3.000 dólares y movimientos inspirados en la película, el Wall·E boliviano se convirtió en una atracción.

Wall·E y Royx, dos de las creaciones del ingeniero boliviano Roly Mamani. | Foto: Composición ABI.
Tecnología | ABI | 2026-07-23 13:46:00

Mientras niños y adultos observan cómo Wall·E mueve la cabeza, baila y reproduce los gestos del entrañable personaje de Disney, pocos imaginan que el robot de más de 50 kilos que tienen frente a ellos no llegó del extranjero. Fue diseñado y construido durante un año en Achocalla, municipio del departamento de La Paz, por el ingeniero boliviano Roly Mamani, quien ahora concentra sus esfuerzos en Royx, un robot humanoide que aún está en desarrollo y con el que busca demostrar que la innovación de alto nivel también puede construirse en Bolivia.

Con 18 motores distribuidos en todo su cuerpo, una inversión cercana a los 3.000 dólares y movimientos inspirados en la película, el Wall·E boliviano se convirtió en una atracción. El personaje puede bailar, interpretar coreografías y recrear los gestos que lo hicieron famoso en la pantalla grande.

“En nuestro país por muchos años han intentado hacerlo, pero de una manera muy básica. Con la experiencia que tenemos en Robotics Creators presentamos el primer Wall·E realista, como los que se ven en los parques de Disney”, afirmó Mamani en entrevista conABI.

El ingeniero recordó que el mayor desafío no fue únicamente desarrollar la programación, los mecanismos y el sistema de movimiento. Conseguir el financiamiento para el proyecto representó el principal obstáculo. “Más allá del conocimiento, el presupuesto económico es lo más difícil al momento de elaborarlo”, señaló.

La satisfacción llegó cuando el robot empezó a moverse. “Ha sido mucho mejor de lo que esperaba. Con las herramientas que hoy tenemos, incluso con la inteligencia artificial, hemos podido mejorar el realismo, los movimientos y la interpretación”, contó.

Wall·E forma parte del Museo Robótico de Achocalla, un espacio que Mamani creó después de años de desarrollar prótesis biomecánicas y robóticas, además de fabricar robots para distintos proyectos. La iniciativa busca acercar la ciencia y la tecnología a niños y jóvenes para que descubran que la innovación también puede surgir desde Bolivia.

“Tenemos que romper de una vez esa brecha y empezar a tener una soberanía tecnológica en nuestro país. Queremos mostrarles que ellos también pueden hacerlo, sin importar sus condiciones. Con planeación y recursos limitados también lo podemos lograr”, sostuvo.

Mamani, ingeniero electrónico titulado en la Universidad Pública de El Alto, reconoce que emprender en el campo de la robótica no ha sido sencillo. Afirmó que faltan políticas públicas para apoyar este tipo de iniciativas y que existen limitaciones para fortalecer emprendimientos tecnológicos, incluso para recibir pagos digitales del exterior. Pese a ello, asegura que seguirá desarrollando proyectos desde Achocalla.

Además de las piezas que exhibe, desarrolla robots a pedido para instituciones, empresas y particulares. Los proyectos se diseñan según los requerimientos de cada cliente y, dependiendo de sus funciones y grado de complejidad, pueden costar entre $us 4.000 y $us 6.000.

Pero su trabajo va más allá. Las prótesis para personas y animales ocupan un lugar central en la labor que impulsa desde Robotics Creators Bolivia. Con ellas busca facilitar la rehabilitación y contribuir a la reinserción en la vida cotidiana de quienes las necesitan. La iniciativa ya benefició a cerca de 500 personas.

Royx, un robot humanoide

El siguiente paso ya está en marcha. Mamani trabaja en Royx, un robot humanoide de 1,73 metros de altura y más de 50 kilos de peso que realiza movimientos, baila, ejecuta rutinas de defensa personal, interactúa con las personas y responde mediante voz. Además, recibe a los visitantes del Museo Robótico de Achocalla, donde presenta los espacios y explica las distintas creaciones que alberga.

Aunque el proyecto ya funciona, todavía atraviesa una etapa de perfeccionamiento. Su meta es convertirlo en un nuevo referente de la robótica boliviana.

“Mi nombre es Royx y es un gusto poder conocerlos. Yo fui creado en Robotics Creators gracias al esfuerzo y la pasión del ingeniero Roly, y si hoy estoy frente a ustedes es porque él cree que la tecnología no solo puede inspirar y motivar, sino también acercar la educación e innovación a las nuevas generaciones”, dice el humanoide mientras mueve sus manos con naturalidad.

@agenciabolivianaabi ????????????✨“Hola, mi nombre es Royx y es un gusto poder conocerlos”. Con esa presentación, Royx sorprende a quienes visitan el laboratorio Robotics Creators Bolivia, en Achocalla, La Paz. El humanoide mueve la cabeza, articula los brazos, responde mediante voz e interactúa con las personas. Su creador, el ingeniero Roly Mamani, aún trabaja en perfeccionar el proyecto. #viral #LaPaz #robothumanoide #Achocalla #Ingenierorolymamani #Royx #RoboticsCreatorsBolivia ♬ sonido original - ABI Oficial

La siguiente etapa apunta a ampliar sus capacidades. Mamani proyecta conectarlo con inteligencia artificial para que mantenga conversaciones con mayor fluidez. También prevé incorporar sensores de presencia que le permitan reconocer su entorno, elaborar mapas del espacio y desplazarse de forma autónoma.

“Lo más importante es que un robot tenga esas capacidades de hardware, más allá del software que vamos a incorporar, para que pueda cumplir tareas muy desafiantes, como lo hace una persona o incluso los perros biónicos que se ven en otros países”, destacó.

Para Mamani, construir robots nunca fue un fin en sí mismo. Su propósito es inspirar a otros a creer en sus capacidades y demostrar que el talento también puede abrirse camino desde Bolivia.

“Quiero ser un referente para nuestro país, porque veo muchos casos de niños y jóvenes que, por necesidad, dejan sus sueños. Yo también pasé por eso. Trabajé diez años en un sector donde cumplía rutinas que no eran mi área. Hoy estoy tomando las riendas de mi vida y demostrando que no solo venimos a este mundo a existir, sino que también podemos vivir de lo que realmente nos apasiona”, concluyó.