En Santa Cruz, "cuídese" dejó de ser un consejo para convertirse en una advertencia. Ir al hospital, ese trámite que en cualquier lugar del mundo se asocia con la idea de alivio, aquí es más bien una travesía con obstáculos que pondría a prueba al paciente más paciente. Si no hay paro hay que esperar. Si hay consulta, el médico no vino, aunque exista ficha electrónica que solo digitaliza la misma espera de siempre. Y si por fin hay médico, faltan los medicamentos. Un juego de sillas donde el paciente siempre queda de pie. Pero lo de este martes superó todo pronóstico: en el centro de salud 25 de Diciembre, Plan Tres Mil, una paciente recostada y con suero vio cómo el cielo falso del área de enfermería se desplomaba sobre ella. Como si la dolencia no bastara, hasta el techo quiso opinar. Las autoridades, fieles al libreto local, aseguraron que no hubo daños graves, que fue "más el susto", y se apuraron en descartar goteras. Así que quede claro: en Santa Cruz, cuidar su salud puede ser la parte más riesgosa de estar enfermo.