
La selección argentina iniciará este lunes su regreso al país tras caer ante España en la final del Mundial 2026, aunque lo hará con varias ausencias de peso. El capitán Lionel Messi encabezará el grupo de futbolistas que no viajará a Buenos Aires y que partirá directamente hacia otros destinos para reincorporarse a sus clubes o comenzar sus vacaciones.
El vuelo con parte de la delegación albiceleste despegará desde Nueva York y tiene previsto aterrizar en el aeropuerto internacional de Ezeiza alrededor de las 18:30 (15.30 hora boliviana), según informaron medios argentinos y una fuente de Aerolíneas Argentinas.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) confirmó el domingo por la noche que no regresará el plantel completo. "Algunos futbolistas partirán directamente desde Estados Unidos hacia distintos destinos para reincorporarse a sus clubes o iniciar su período de descanso", señaló el organismo en un comunicado, precisando que solo volverá al país una parte de la delegación integrada por jugadores, cuerpo técnico y miembros del staff.
De acuerdo con la prensa argentina, los diez futbolistas que no viajarán a Buenos Aires son Lionel Messi, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Lautaro Martínez, Julián Álvarez, Gerónimo Rulli, Nicolás Paz, Cristian Romero, Nahuel Molina y Juan Musso. En el caso de Messi y De Paul, permanecerán en Estados Unidos debido a sus compromisos con sus clubes, mientras que el resto emprendió viaje directamente hacia Europa.
Entre los jugadores que sí regresarán a Argentina figuran Emiliano "Dibu" Martínez, Alexis Mac Allister y otros integrantes del plantel, quienes serán recibidos bajo un operativo de seguridad en el predio de la AFA, cercano al aeropuerto de Ezeiza. No obstante, Aerolíneas Argentinas aclaró que no se organizó una recepción oficial ni una convocatoria a la prensa.
A diferencia de lo ocurrido en 2022, cuando millones de argentinos salieron a las calles para celebrar el título conquistado en Catar, el regreso del seleccionado no estará acompañado por una multitudinaria caravana. Incluso, el presidente Javier Milei había ofrecido organizar un operativo especial y decretar un feriado nacional en caso de que el plantel decidiera celebrar con los aficionados.
Pese a la derrota en la final, miles de hinchas salieron espontáneamente el domingo por la noche a las calles de Buenos Aires para agradecer la campaña de la Albiceleste. El Obelisco volvió a ser el principal punto de encuentro, con banderas, cánticos, fuegos artificiales y música. Sin embargo, la celebración terminó con incidentes: la Policía dispersó a un grupo de manifestantes con gases lacrimógenos, camiones hidrantes y balas de goma, dejando un saldo de 15 personas detenidas.