Tribuna

Gobernador, deje los discursos… y construya riqueza

Gobernador, deje los discursos… y construya riqueza
Alberto De Oliva Maya | Columnista
| 2026-07-14 07:31:57

Un avance geopolítico de enorme importancia fue anunciado recientemente. El presidente de la Cámara Nacional de Comercio confirmó que, tras recientes encuentros bilaterales, Brasil abrió la posibilidad de analizar la incorporación de Bolivia al corredor bioceánico que conecta el Atlántico con el Pacífico.

Traducido al lenguaje que entienden quienes producen y no quienes solo declaman, Lula da Silva ha dejado entreabierta una puerta que podría cambiar el destino económico de Bolivia durante las próximas décadas.

Cuando el tren de la historia pasa frente a una estación, hay dos tipos de autoridades: las que se suben y las que se quedan dando discursos en el andén.

Por eso esta columna no es una crítica, sino una invitación al gobernador de Santa Cruz, J. P. Velasco, para que piense como estadista y no como administrador de coyunturas. Santa Cruz no necesita más promesas; necesita infraestructura capaz de generar empleo, exportaciones, inversiones y oportunidades para los próximos treinta años.

Al final de toda gestión pública ocurre algo inevitable: la historia no recuerda conferencias de prensa, discursos ni fotografías institucionales. Recuerda las obras que transformaron regiones enteras.

Mientras buena parte del país sigue discutiendo cómo repartir una torta cada vez más pequeña, Santa Cruz continúa siendo la región que más produce, exporta, invierte y recibe migración. La pregunta es inevitable: ¿seguiremos creciendo por inercia o construiremos el próximo gran salto económico del departamento?

Si Brasil incorpora a Bolivia a la arquitectura logística continental, Santa Cruz debe prepararse desde hoy. Para ello existen dos proyectos que deberían convertirse en prioridades estratégicas de la Gobernación.

El primero despega desde Viru Viru. Un hub aeroportuario moderno no es simplemente un aeropuerto: es una plataforma internacional de comercio, almacenamiento, distribución, carga aérea, industria, turismo y logística. En una palabra: riqueza.

Santa Cruz posee una ventaja que ningún gobierno puede fabricar ni ningún adversario político puede bloquear: su ubicación geográfica. Está en el corazón de Sudamérica. Mientras otros países invierten miles de millones para acercarse a los mercados, Santa Cruz nació estratégicamente ubicada en medio de ellos.

Por ello, la Gobernación debería convertirse en el principal aliado para consolidar el Hub Internacional de Viru Viru mediante accesos modernos, parques logísticos, zonas industriales, incentivos a la inversión y planificación territorial. Los aviones no solo transportan pasajeros; también traen negocios, y los negocios generan riqueza.

El segundo proyecto avanza sobre rieles. La construcción de entre 200 y 250 kilómetros de vía férrea entre San José de Chiquitos y San Ignacio de Velasco podría convertirse en una de las inversiones más transformadoras de la historia reciente de Santa Cruz.

No hablamos únicamente de un tren, sino de abrir una nueva frontera de desarrollo: conectar zonas productivas con mercados internacionales, reducir costos logísticos, atraer inversiones, crear empleos permanentes, fortalecer la agroindustria y acercar aún más a Santa Cruz al mayor mercado de Sudamérica: Brasil.

Cada kilómetro de riel multiplica el desarrollo. Donde llegan las vías férreas llegan centros de acopio, industrias, talleres, comercio, servicios e inversiones. En resumen, llega la riqueza.

Además, economía y medio ambiente pueden viajar en el mismo tren. El transporte ferroviario reduce aproximadamente un 75 % las emisiones de carbono respecto al transporte carretero equivalente, al movilizar mayores volúmenes con menor consumo de combustible. Por ello, organismos multilaterales destinan miles de millones de dólares a financiar proyectos ferroviarios sostenibles mediante bonos verdes y mecanismos de financiamiento climático.

Santa Cruz cuenta con una ventaja adicional: Ferrocarriles del Oriente ha iniciado la medición de su huella de carbono para consolidarse como un verdadero "tren verde". Con respaldo institucional, el tramo San José-San Ignacio podría convertirse en una iniciativa internacionalmente financiable.

La diferencia entre administrar y trascender radica precisamente en decisiones como estas. El desafío de J. P. Velasco no consiste en administrar presupuestos limitados ni en inaugurar obras menores, sino en liderar una visión capaz de convertir a Santa Cruz en la principal plataforma logística de Bolivia y en un actor estratégico del corredor bioceánico sudamericano.

Porque los gobernantes administran lo que existe. Los estadistas construyen lo que todavía no existe. El desarrollo rara vez llega envuelto en aplausos; casi siempre llega cargado de contenedores. A veces aterriza sobre alas y otras avanza, silenciosamente, sobre rieles.

Alberto De Oliva Maya | Columnista