
El colapso de más de un centenar de edificios del complejo habitacional Ciudad Chávez, en el estado venezolano de La Guaira, tras el terremoto del 24 de junio, ha desatado cuestionamientos sobre la calidad de las viviendas construidas dentro de la Gran Misión Vivienda Venezuela, uno de los programas sociales más emblemáticos del fallecido presidente Hugo Chávez.
En el urbanismo Hugo Chávez de Playa Grande, integrado por 196 edificios de cuatro pisos, alrededor del 80% de las estructuras colapsaron o sufrieron daños severos, mientras que las restantes podrían ser demolidas debido al riesgo que representan, según estimaciones preliminares.
Karolyn Sánchez, una de las residentes afectadas, perdió por tercera vez su hogar a causa de un desastre natural. Tras regresar desde Colombia, donde trabajaba, encontró su edificio inclinado sobre los escombros de la planta baja y logró rescatar únicamente algunas pertenencias antes de abandonar definitivamente el lugar.
La mujer relató que siete personas murieron en su edificio y afirmó que fueron familiares y vecinos quienes participaron en las labores de rescate de los sobrevivientes durante las primeras horas posteriores al terremoto.
Varios residentes sostienen que los edificios presentaban deficiencias estructurales y aseguran que fueron construidos con materiales poco resistentes, como paneles de cartón yeso (drywall), fibra de vidrio y otros elementos livianos que, según ellos, no soportaron el peso de las edificaciones.
Los vecinos también señalaron que las constantes fallas en el suministro de agua obligaron a muchos propietarios a instalar grandes tanques de almacenamiento sobre los edificios, mientras otros realizaron remodelaciones con cerámica, ladrillos y bloques que incrementaron la carga sobre las estructuras.
Enyerber Pernalete, otro sobreviviente del complejo, considera que sobrevivió gracias a que reforzó con bloques de concreto el interior de su apartamento ubicado en la planta baja, una modificación que, según cree, ayudó a sostener parte de la estructura durante el colapso.
El urbanismo Ciudad Chávez fue inaugurado en 2014 como parte de la Gran Misión Vivienda Venezuela, programa lanzado en 2011 para construir millones de viviendas destinadas a familias de bajos recursos y que el Gobierno considera uno de sus principales logros sociales.
La empresa turca Summa, encargada de la construcción del complejo, aseguró que las edificaciones fueron levantadas conforme a las normas venezolanas vigentes y bajo supervisión de las autoridades nacionales, atribuyendo los daños a que la magnitud del terremoto habría superado las previsiones del código sísmico utilizado en el diseño.
La constructora también indicó que no tuvo participación en el mantenimiento de los edificios ni en las modificaciones realizadas por los residentes después de la entrega de las viviendas, ocurrida hace más de una década.
Por su parte, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, rechazó que los colapsos respondan a fallas estructurales y afirmó que la mayoría de los edificios destruidos pertenecían a desarrollos privados, atribuyendo los daños exclusivamente a la intensidad del terremoto.
De acuerdo con cifras oficiales, el sismo dejó más de 800 edificios afectados y cerca de 200 colapsados en todo el país, con un saldo de casi 4.000 fallecidos y decenas de miles de desaparecidos, mientras miles de familias permanecen en refugios temporales a la espera de una nueva vivienda.