
Un instructor de aviación de 42 años murió el pasado sábado tras arrojarse al vacío durante un vuelo de instrucción en la provincia argentina de Córdoba. Antes de saltar desde una altura aproximada de 250 metros, el piloto pidió a su alumna que continuara al mando de la aeronave. La joven, de 22 años, logró controlar el avión y aterrizar sin sufrir lesiones, mientras las autoridades iniciaron una investigación para esclarecer las circunstancias del hecho.
El dramático episodio ocurrió en un vuelo de práctica que despegó desde el aeródromo de Coronel Olmedo, en las cercanías de la ciudad de Córdoba. La aeronave, un Cessna 150 biplaza, era utilizada para completar la formación de la estudiante, quien ya contaba con licencia de piloto privado y acumulaba horas de vuelo para obtener nuevas habilitaciones.
Según el relato de la joven, el instructor Leandro Bertazzo le dijo: “Vos sabés lo que tenés que hacer, seguí para adelante”. Acto seguido se quitó los auriculares, desabrochó el cinturón de seguridad, dejó su teléfono celular, abrió la puerta del avión y se lanzó al vacío.
Pese al impacto emocional de la situación, la alumna mantuvo la calma, notificó por radio lo sucedido y recibió apoyo desde tierra para completar la maniobra de aterrizaje. Su rápida reacción evitó que la tragedia cobrara una segunda víctima.
Una vez que la aeronave tocó tierra, el propietario de la escuela de vuelo Flying Parrot despegó en otro avión para ubicar las coordenadas donde había caído el instructor. Minutos después, efectivos de la Patrulla Rural y personal de emergencias encontraron el cuerpo sin vida en un sector rural cercano a la localidad de Toledo.
Compañeros de trabajo afirmaron que Bertazzo había iniciado la jornada como cualquier otro día. Llegó puntual, saludó con normalidad y previamente había realizado otro vuelo de reentrenamiento sin que nadie detectara señales de alarma o un comportamiento fuera de lo habitual.
El único detalle que llamó la atención de quienes compartieron con él esa mañana fue que, en lugar de conducir su vehículo, pidió a uno de sus alumnos que lo recogiera en la vivienda donde residía junto a sus padres. Durante el trayecto, según testigos, mantuvo una conversación completamente normal.
El dueño de la academia aseguró que el instructor tenía vigentes todos los exámenes psicofísicos exigidos por la normativa aeronáutica y atravesaba un momento de entusiasmo profesional, ya que se encontraba postulando para ingresar a una importante línea aérea, uno de los principales objetivos de su carrera.
Sin embargo, posteriormente la familia informó que el piloto enfrentaba problemas personales y recibía tratamiento psiquiátrico. Sus allegados señalaron que atravesaba un periodo difícil, aunque sus compañeros afirmaron desconocer la magnitud de esa situación.
Bertazzo acumulaba casi una década de experiencia en la aviación y poseía la licencia de Piloto de Transporte de Línea Aérea (ATP) otorgada por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), considerada la certificación de mayor nivel para pilotos civiles.
La investigación quedó a cargo de la Justicia Federal de Córdoba, que realiza peritajes sobre la aeronave y recopila testimonios para reconstruir los hechos y determinar si existieron circunstancias adicionales relacionadas con el caso.
La tragedia recordó el accidente del vuelo 9525 de Germanwings, ocurrido en 2015, cuando el copiloto Andreas Lubitz estrelló deliberadamente un avión en los Alpes franceses, causando la muerte de 150 personas. Aquel episodio impulsó el fortalecimiento de los controles de salud mental y la adopción de protocolos internacionales para reforzar la seguridad en las operaciones aéreas.