El Ranking 2026 del Reporte Global de la Riqueza confirma lo mismo de siempre: Estados Unidos concentra 23,6 millones de millonarios, China supera los 5,3 millones, y Europa ubica diez países entre los veinte con más personas de alto patrimonio. Sudamérica casi desaparece del mapa de creación de riqueza. El problema no es la falta de recursos naturales, sino nuestras decisiones. Cultivamos una cultura de sospecha hacia el éxito económico: demonizamos al empresario, castigamos la inversión con incertidumbre y burocracia y aplaudimos discursos que prometen repartir una riqueza que nunca se genera. Llegamos al extremo de romantizar la pobreza mientras desconfiamos de quien prospera. Los países líderes protegen la propiedad, premian el emprendimiento, fomentan la innovación y ofrecen reglas estables. Nosotros hacemos lo contrario: cambiamos las normas, espantamos la inversión y luego nos sorprendemos de que nadie invierta. La riqueza no se decreta ni se reparte antes de crearse. Mientras sigamos tratando el éxito como pecado y la pobreza como virtud, seguiremos siendo expertos en repartir escasez.