
Los 50 influencers con mayores ingresos del mundo facturaron en conjunto 1.020 millones de dólares entre marzo de 2025 y marzo de 2026, según el nuevo ranking elaborado por Forbes. El dato confirma que la llamada "economía de creadores" ya no depende únicamente de la publicidad en redes sociales, sino de negocios que combinan productos de consumo, suscripciones, eventos en vivo y licencias.
El primer puesto lo ocupa Jimmy Donaldson, más conocido como MrBeast, con ingresos estimados en 300 millones de dólares durante el período analizado. Esa cifra representa cerca del 30% del total generado por los 50 influencers de la lista y equivale a casi 4,6 veces lo que ganó el segundo clasificado, el creador de contenido motivacional Dhar Mann, con 65 millones de dólares.
El podio lo completa Steven Bartlett, con 52 millones de dólares, seguido por el gamer Markiplier (38 millones) y el dúo Rhett y Link (37 millones). Entre los diez primeros también figuran Codie Sánchez, IShowSpeed, Mark Rober, la educadora infantil Sra. Rachel y el creador de contenido deportivo Jesser, con ingresos que van de los 25 a los 31 millones de dólares.
La diversidad de perfiles es uno de los rasgos más marcados de la clasificación: conviven artistas, educadores, jugadores, podcasters y emprendedores digitales, lo que da cuenta de la expansión de un sector que ya no se limita al entretenimiento tradicional en video.
Detrás del liderazgo de MrBeast está Beast Industries, la compañía que agrupa sus proyectos de entretenimiento viral, productos alimenticios, mercancía de consumo y producciones audiovisuales de gran escala. Ese modelo, que trasciende los ingresos publicitarios de YouTube, es señalado como una de las claves de su ventaja frente al resto de los influencers mejor posicionados.
El ranking evidencia además una marcada asimetría en la distribución de las ganancias: mientras el primer puesto se distancia de forma notable del resto, las diferencias entre los influencers ubicados entre el segundo y el décimo lugar son mucho más acotadas, un patrón característico de mercados donde "el ganador se lleva la mayor parte".
YouTube continúa siendo la plataforma dominante entre los influencers de mayores ingresos. Su formato de video de larga duración permite construir audiencias fieles que luego respaldan otras líneas de negocio, como podcasts, marcas propias, comunidades de suscripción y acuerdos comerciales.
TikTok, sin embargo, achica distancias. Influencers surgidos en esa plataforma, como Charli D"Amelio, han logrado expandirse hacia marcas de belleza, proyectos televisivos, eventos en vivo y campañas publicitarias de alto perfil, replicando la estrategia de diversificación que caracteriza a los creadores mejor posicionados.
El crecimiento de las inversiones publicitarias en influencers responde a un cambio en los hábitos de consumo, particularmente entre las audiencias más jóvenes, que descubren productos y contenidos de entretenimiento a través de estas figuras antes que por la publicidad convencional. Para las marcas, la ventaja está en la posibilidad de medir el impacto de cada campaña y acceder a comunidades segmentadas con alto nivel de interacción.
Ese vínculo de cercanía y autenticidad que los influencers construyen con sus seguidores explica, según el análisis, por qué sus recomendaciones suelen percibirse como más confiables que las de las celebridades tradicionales, un factor que las marcas capitalizan cada vez con mayor frecuencia.
El fenómeno también redefine el propio rol de los influencers dentro de la industria de medios. Lejos de depender de un único canal de ingresos, los mejor posicionados administran portafolios que incluyen marcas propias, giras, libros, estudios de producción y acuerdos de licencia, lo que los acerca cada vez más al funcionamiento de una empresa de medios que al de un creador individual.
En definitiva, la clasificación de Forbes retrata a una nueva generación de empresarios digitales que, a partir de su presencia en redes sociales, han construido estructuras de negocio complejas y diversificadas, consolidando a los influencers como actores centrales de la economía del entretenimiento global.