Los mercados comienzan a premiar el giro político de América Latina. Allí donde los gobiernos se alejan de las recetas del socialismo del siglo XXI, del populismo económico y de la confrontación con la inversión privada, la confianza empieza a recuperarse y baja el riesgo país. Colombia, Perú, Ecuador, Argentina e incluso Venezuela muestran una menor percepción de riesgo y una mejor valoración de sus economías. Bolivia también registra una mejora, pero el avance no alcanza para abandonar el grupo de los países con mayor riesgo de América Latina. El país sigue ubicado entre los últimos lugares de la región, evidencia de que décadas de malas decisiones económicas no se revierten de la noche a la mañana. Los datos indican que la racionalidad económica vuelve a ganar terreno en la región. La estabilidad institucional, el respeto por la propiedad privada, la disciplina fiscal y las políticas favorables a la inversión vuelven a ser valoradas por los mercados. Para Bolivia, la lección es clara: mejorar es posible, pero solo un cambio profundo y sostenido permitirá dejar atrás el rezago y recuperar plenamente la confianza.