Bajo el penoco

Una ficha menos

| 2026-07-03 07:59:25

La decisión de eliminar la ficha técnica ambiental para actividades de bajo impacto significa desmontar un mecanismo de chantaje al emprendedor, que enfrenta las mismas exigencias de una industria pesada. No tiene sentido exigir el mismo trámite a una librería, una peluquería o una tienda de barrio que a una urbanización que desmonta decenas de hectáreas. Esa desproporción sólo alimentó una burocracia voraz, convertida en terreno fértil para demoras, cobros indebidos y extorsiones. Quien quería trabajar debía enfrentar una interminable cadena de formularios, pagos, inspecciones y requisitos absurdos, aunque su negocio no representara el menor riesgo ambiental. Este paso devuelve algo de sentido común a la administración pública, pero el trabajo está lejos de concluir. Aún queda un extenso entramado burocrático que asfixia la iniciativa privada y convierte al ciudadano productivo en sospechoso permanente. Hay que seguir eliminando normas inútiles y cerrar definitivamente las puertas a la burocracia parásita que vive de obstaculizar el esfuerzo ajeno.