Nuevo Paradigma

¿Unde venimus, quo vadis Bolivia? (Parte 5)

¿Unde venimus, quo vadis Bolivia? (Parte 5)
Gustavo Adolfo Aponte Zambrana | Columnista
| 2026-07-02 07:00:00

Tras la hecatombe del gobierno de Alfredo Ovando y los 318 días de la dictadura marxista de Juan José Torres en 1971, se impulsaron medidas para estabilizar la economía, retomando la línea del Plan Eder, implementado en 1956 por George Jackson Eder durante el gobierno de Hernán Siles Suazo. Dicho plan promovió la unificación cambiaria, la devaluación, la liberación de precios, la eliminación de subsidios, la reducción del gasto público, el congelamiento salarial y la prohibición de emitir dinero inorgánico para financiar a Comibol y otras empresas estatales. ¿Les resulta conocido?

Para entonces, Santa Cruz había consolidado un fuerte sector privado gracias al crecimiento agropecuario, industrial y a las regalías petroleras. Ante un gobierno que el autor considera incluso más radical que el modelo cubano, sectores empresariales, junto con una facción conservadora de las Fuerzas Armadas y los partidos FSB y MNR, organizaron un movimiento para derrocar a Torres. Se financiaron armas provenientes de Argentina y se gestionó el respaldo diplomático de gobiernos militares de Paraguay, Argentina y Brasil. El elegido para encabezar el nuevo gobierno fue el coronel Hugo Banzer.

El 19 de agosto de 1971, mientras dirigentes civiles anunciaban la revolución desde la entonces Prefectura de Santa Cruz, una bomba explotó bajo la mesa principal, hiriendo a dos personas y desencadenando un intenso enfrentamiento armado. Posteriormente se descubrió una segunda bomba colocada en la Plaza 24 de Septiembre que no llegó a detonar. Dos días después, con el respaldo del general Remberto Iriarte en La Paz, la revolución triunfó y Banzer asumió la Presidencia.

Su gobierno coincidió con un auge internacional de las materias primas. El PIB creció entre 5 % y 6 % anual, hubo baja inflación, casi pleno empleo, fuerte inversión en infraestructura y expansión de la frontera agrícola. Los precios del petróleo, el estaño y el gas natural se multiplicaron, incrementando significativamente los ingresos fiscales. ¿No recuerda este escenario al boom vivido durante el gobierno de Evo Morales? Sin embargo, el gasto público, la burocracia y el endeudamiento elevaron la deuda externa hasta los 2.000 millones de dólares.

Tras la salida de Banzer, Bolivia atravesó una sucesión de gobiernos breves: David Padilla, Wálter Guevara, Alberto Natusch, Lidia Gueiler, Luis García Meza, Celso Torrelio y Guido Vildoso. Ninguno logró aplicar reformas estructurales. La crisis se agravó por el aislamiento internacional, las sanciones por violaciones a los derechos humanos y el narcotráfico, el default de México en 1982 y el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, factores que precipitaron el fin de la bonanza de los años setenta.

Restituido el Congreso elegido en 1980, Hernán Siles Zuazo y Jaime Paz Zamora asumieron el gobierno el 10 de octubre de 1982. Recibieron un país con inflación creciente, déficit fiscal, reservas internacionales prácticamente agotadas y enormes dificultades para pagar la deuda externa. Sin embargo, según el autor, las decisiones adoptadas agravaron la crisis.

Entre ellas destacan: la desdolarización forzosa mediante el Decreto Supremo 19249, que convirtió depósitos y deudas a un tipo de cambio artificial; la emisión masiva de dinero inorgánico; el control de precios y los subsidios; la indexación automática de salarios impulsada por la COB; devaluaciones tardías que alimentaban nuevas olas inflacionarias; el desplome de la inversión privada ante la pérdida del valor de la moneda; y una corrupción generalizada mediante el manejo de divisas preferenciales y productos subsidiados.

En el próximo capítulo veremos cómo estas decisiones desembocaron en una de las mayores crisis económicas de la historia boliviana.

*Babson "82. Ex catedrático universitario.

Gustavo Adolfo Aponte Zambrana | Columnista