
Las autoridades federales de Estados Unidos informaron que han arrestado a cerca de 350 presuntos integrantes del Tren de Aragua en una serie de operativos realizados en distintos estados durante los últimos meses, como parte de una ofensiva destinada a desarticular la organización criminal venezolana.
El anuncio fue realizado por el fiscal general, Todd Blanche, y el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Kash Patel, quienes señalaron que los detenidos enfrentan cargos por asesinatos, secuestros, narcotráfico, delitos con armas de fuego, robos y sofisticados fraudes financieros.
Entre las actividades atribuidas a la organización figura el denominado "jackpotting", una modalidad de robo en la que los delincuentes manipulan cajeros automáticos mediante programas informáticos o alteraciones físicas para obtener dinero en efectivo de manera ilegal.
Según el FBI, las detenciones vinculadas al Tren de Aragua aumentaron un 519% respecto a la administración anterior, como resultado de una estrategia coordinada para identificar y desmantelar las células que la organización mantiene en territorio estadounidense.
Patel afirmó que el grupo representa una amenaza distinta a la delincuencia común debido a su estructura flexible y capacidad de adaptación. "No se trata de delincuencia callejera tradicional, sino de una organización criminal sofisticada", sostuvo durante la conferencia de prensa.
Las investigaciones son lideradas por la Fuerza de Tarea Conjunta Vulcan, creada inicialmente para combatir a la pandilla MS-13 y posteriormente ampliada para enfrentar organizaciones criminales transnacionales. También participan unidades del Departamento de Seguridad Nacional.
Las autoridades destacaron procesos judiciales abiertos en los distritos federales del norte de Texas y del norte de Illinois, donde presuntos dirigentes del Tren de Aragua son investigados por coordinar redes criminales que operaban en varios estados del país.
El gobierno estadounidense advirtió que las investigaciones continúan y anticipó que podrían producirse nuevos arrestos en las próximas semanas, con el objetivo de desmantelar completamente la estructura operativa y financiera de la organización.
Originado en la prisión de Tocorón, en Venezuela, el Tren de Aragua evolucionó en los últimos años hasta convertirse en una red criminal con presencia en varios países de América Latina y Estados Unidos, aprovechando las rutas migratorias para expandir sus operaciones.
De acuerdo con analistas de seguridad, la banda opera mediante células descentralizadas que actúan con relativa autonomía, lo que dificulta su detección y le permite adaptarse rápidamente a las condiciones de cada territorio.
Las autoridades estadounidenses atribuyen a estas células actividades como extorsión, tráfico de drogas, explotación sexual, secuestros, robos y asesinatos por encargo, además de una creciente participación en delitos financieros y esquemas de lavado de dinero.
El gobierno del presidente Donald Trump reiteró que las organizaciones criminales transnacionales constituyen una amenaza para la seguridad nacional y aseguró que continuará utilizando herramientas judiciales, migratorias y de inteligencia para identificar, capturar y desmantelar todas las redes del Tren de Aragua que operan en Estados Unidos.