
El número de fallecidos por el doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela ascendió a 1.943 personas, mientras la crisis humanitaria se agrava rápidamente con hospitales desbordados, escasez de alimentos y miles de damnificados sin refugio adecuado.
Las autoridades confirmaron además 10.571 heridos y 6.461 personas rescatadas con vida de entre los escombros, aunque los equipos de emergencia reconocen que los rescates exitosos disminuyen drásticamente con el paso de los días.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, reiteró en cadena estatal el llamado a continuar la búsqueda de sobrevivientes, pese a que la probabilidad de hallarlos con vida se reduce conforme avanzan las horas.
Organismos internacionales como la OMS advirtieron que el sistema sanitario venezolano está bajo “presión extrema”, con hospitales dañados, saturación de emergencias y retrasos en cirugías esenciales.
ACNUR informó que cerca de 16.000 personas han sido desplazadas, muchas de ellas viviendo en calles, refugios improvisados o en casas de familiares sin condiciones básicas de habitabilidad.
El colapso de servicios básicos como agua, electricidad y transporte ha profundizado la crisis en las zonas afectadas, especialmente en La Guaira, el epicentro del desastre.
En varios hospitales del país, personal médico trabaja con recursos mínimos y jornadas extendidas, mientras crece la preocupación por posibles brotes de enfermedades infecciosas.
La falta de maquinaria pesada en algunas zonas ha obligado a vecinos y familiares a realizar labores de rescate manual entre escombros, en condiciones extremas de riesgo.
La comunidad internacional ha desplegado más de 3.600 rescatistas en Venezuela, junto con cientos de toneladas de ayuda humanitaria enviada por distintos países y organismos.
España, Ecuador y China figuran entre los países que han enviado asistencia urgente, incluyendo hospitales de campaña, agua potable y kits de emergencia.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo estimó que los sismos generaron alrededor de 1,2 millones de toneladas de escombros solo en La Guaira, lo que complica la recuperación.
Con el paso de los días, la emergencia entra en una nueva fase centrada en la atención de desplazados, mientras la magnitud real de la tragedia aún no puede ser plenamente dimensionada.