Tribuna

Del dominio de la izquierda al ascenso de la derecha en América del Sur

Del dominio de la izquierda al ascenso de la derecha en América del Sur
Mario Malpartida - Periodista | Periodista
| 2026-06-29 00:02:00

Con la victoria de Abelardo De la Espriella en Colombia, se cierra un período de 60 años de expansión comunista y socialista en América del Sur. La historia comenzó cuando Fidel Castro, en diciembre de 1961, se proclamó marxista. Nacionalizó industrias, expropió latifundios y repartió tierras entre los campesinos cubanos. Su liderazgo se convirtió en un símbolo de la lucha antiimperialista en América Latina. Desde entonces, se expandieron las corrientes de izquierda que solo los académicos pueden identificar con precisión en cuanto a su contenido teórico: comunismo, marxismo, socialismo, indigenismo, populismo y otras modalidades influenciadas por ideologías foráneas, adaptadas para derrocar gobiernos de derecha y encumbrarse en el poder durante varios períodos.

Aparecieron los marxistas, trotskistas, castrocomunistas, leninistas, guevaristas, indigenistas y otras etiquetas progresistas, hasta que Hugo Chávez llegó a la presidencia de Venezuela. Con su particular interpretación del naciente Socialismo del Siglo XXI, expandió el "bolivarianismo", aplicado por gobiernos asociados en espacios institucionales como el Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla. Un laberinto conceptual que incluye diversas corrientes, todas unidas contra un enemigo común: el imperialismo.

Así ocurrió con el kirchnerismo en Argentina, un movimiento de centroizquierda que llegó al poder cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia (2003-2007). También con Luiz Inácio Lula da Silva, quien gobernó Brasil durante dos mandatos consecutivos, entre 2003 y 2010, y regresó al poder en enero de 2023. Un personaje carismático que, tras el aislamiento de Nicolás Maduro, se ha convertido en el principal referente de la izquierda latinoamericana, impulsando la herencia ideológica de Fidel Castro y Hugo Chávez.

En Bolivia, el dirigente cocalero e indigenista Evo Morales (2006-2019) encabezó un gobierno que aplicó a rajatabla las enseñanzas de Castro y Chávez. Rompió relaciones con Estados Unidos y se acercó al comunismo capitalista de China.

De esa manera, al comenzar el nuevo siglo, llegó la oleada de gobiernos socialistas. También ocurrió con Rafael Correa, en Ecuador (2007-2017), cuyo programa de gobierno se basó en el Socialismo del Siglo XXI. En Chile, Michelle Bachelet gobernó entre 2006 y 2014 con una orientación política de centroizquierda progresista.

A lo largo de esas dos décadas (2003-2023), la hermandad comunista-socialista hizo y deshizo el destino de América Latina. Todos aquellos gobernantes se valieron del populismo, ese discurso que divide a la sociedad en dos grupos antagónicos: el pueblo frente a la oligarquía "corrupta y vendepatria".

Hace pocos días, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó una advertencia al afirmar que el socialismo debe ser erradicado del continente americano. Dejó en claro que su país no permitirá que este modelo siga expandiéndose en América Latina.

Sin embargo, esa expansión ya está detenida. La regresión histórica comenzó con el actual presidente de Argentina, Javier Milei, quien asumió el cargo en diciembre de 2023 y se constituyó en el principal referente ideológico de la extrema derecha. Le siguió Daniel Noboa, en Ecuador, quien defiende el liberalismo económico, promueve la inversión extranjera y la apertura comercial.

Rodrigo Paz, en Bolivia (noviembre de 2025), promueve el libre mercado, la inversión extranjera, el "capitalismo para todos" y las alianzas comerciales. En Chile, el presidente José Antonio Kast se define como parte de una "derecha profunda"; en otros términos, de la derecha radical global.

Keiko Fujimori ganó las elecciones en Perú y será posesionada el 28 de julio de 2026. Su modelo económico capitalista buscará reducir la intervención del Estado y promover la inversión extranjera.

Y, como se ha dicho, Abelardo De la Espriella, representante de la derecha radical y anticomunista en Colombia, prometió impulsar el libre mercado, respetar la propiedad privada y fortalecer el orden institucional.

En definitiva, surge "El Escudo de las Américas", conformado por doce países latinoamericanos, concebido como un contrapeso geopolítico y una coalición política y militar para combatir el narcotráfico y el crimen organizado transnacional. El mapa político de América del Sur se transforma radicalmente.

Mario Malpartida - Periodista | Periodista