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Miles de atrapados en La Guaira, la zona más afectada

Familiares y voluntarios buscan con sus propias manos a decenas de personas sepultadas por los edificios colapsados, mientras la llegada de rescatistas y maquinaria especializada avanza con lentitud en la zona más golpeada por los terremotos.

Internacional | Agencias | 2026-06-26 03:31:00

La Guaira, el estado más afectado por los dos terremotos que sacudieron Venezuela, vive horas de angustia mientras decenas de personas continúan atrapadas bajo los escombros de edificios colapsados. Más de doce horas después de los sismos, familiares y voluntarios seguían removiendo concreto con herramientas improvisadas ante la demora de equipos especializados de rescate.

En sectores como Playa Grande y Catia La Mar, los gritos de auxilio provenientes del interior de las estructuras destruidas mantienen vivas las esperanzas de encontrar sobrevivientes. Los vecinos trabajan sin descanso mientras esperan la llegada de maquinaria pesada que permita acelerar las operaciones de salvamento.

Uno de los casos más dramáticos es el de Amir, un adolescente de 16 años que permanecía atrapado bajo los restos de un complejo residencial. Con parte del cuerpo visible entre los escombros, el joven suplicaba ayuda mientras el peso de las estructuras colapsadas dificultaba cada vez más su resistencia.

El adolescente relató que se encontraba junto a su padre cuando comenzaron los terremotos y desde entonces desconoce su paradero. A medida que transcurrían las horas, expresaba su temor de sufrir lesiones permanentes mientras esperaba ser rescatado.

Escenas similares se repetían en distintos puntos de Catia La Mar. Entre edificios destruidos, columnas fracturadas y montañas de concreto, familiares buscaban a sus seres queridos guiándose únicamente por las voces que emergían desde debajo de los escombros.

Los llamados de "auxilio", "ayuda" y "ayúdenme, por favor" se escuchaban desde estructuras parcialmente derrumbadas. En algunos edificios, las personas atrapadas respondían a los llamados de vecinos que intentaban ubicar con precisión el lugar donde permanecían inmovilizadas.

En uno de los inmuebles afectados, una víctima logró responder que se encontraba en el primer piso después de que un vecino le preguntara dónde estaba. Cerca de ese punto permanecía el cuerpo sin vida de una mujer, reflejando la magnitud de la tragedia que vive la zona costera.

La falta de equipos especializados se convirtió en una de las mayores preocupaciones de los habitantes. Durante gran parte de la madrugada y la mañana, las labores de búsqueda recayeron principalmente en residentes y voluntarios que removían escombros utilizando herramientas básicas y métodos improvisados.

La desesperación también envolvía a familias que buscaban a menores desaparecidos. Una madre señalaba el lugar donde creía que había quedado atrapada su hija de 11 años, mientras otros familiares repetían insistentemente el nombre de una mujer desaparecida con la esperanza de recibir alguna respuesta desde el interior de las estructuras.

Los vecinos insistieron en la necesidad urgente de reforzar las operaciones de rescate con personal capacitado y maquinaria pesada. Aseguran que durante varias horas continuaron escuchando voces de personas atrapadas, convencidos de que aún era posible salvar más vidas si llegaba ayuda especializada.

Frente a la gravedad de la situación, el gobierno venezolano declaró el estado de emergencia nacional y declaró a La Guaira como zona de desastre. Las autoridades informaron que equipos especializados se trasladaban desde otras regiones para reforzar las labores de búsqueda y rescate en La Guaira y Caracas, mientras varios países ofrecieron apoyo humanitario.

Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, ocurridos con menos de un minuto de diferencia, provocaron el colapso de numerosas edificaciones y fueron seguidos por decenas de réplicas. La emergencia es considerada una de las mayores tragedias naturales registradas en Venezuela en las últimas décadas y mantiene a miles de personas a la espera de ayuda y noticias de sus familiares.