
La Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) de la zona sur de Cochabamba capturó a un hombre de 32 años, acusado de vejar sexualmente a su propia madre, una adulta mayor de 62 años, hecho que ha generado mucha indignación en la sociedad boliviana.
Según el informe inicial este acto de perversión ocurrió el 3 de junio, cuando el agresor interceptó a la víctima en un acontecimiento social y, bajo el engaño de que la trasladaría a su hogar para ponerla a salvo.
Sin embargo, la desvió de su ruta y la condujo a un alojamiento ubicado en la avenida Barrientos, donde consumó la agresión sexual y posteriormente el hecho fue denunciado formalmente por la hermana del sindicado.
Durante el desarrollo de las primeras investigaciones, las autoridades policiales confirmaron un agravante alarmante: el sujeto ya contaba con una denuncia penal formal y un mandamiento de aprehensión vigente desde el año 2025 por haber cometido exactamente el mismo delito contra su progenitora.
A pesar de la gravedad de aquel primer antecedente, el imputado continuaba libre en las calles por la falta de ejecución de su captura, lo que evidencia una alarmante falla en el seguimiento judicial que le permitió volver a violentar a la víctima bajo el mismo modo de operar, mediante la manipulación familiar.
El coronel Marcelo Núñez, director departamental de la Felcv en Cochabamba, informó que el sindicado se encuentra fuertemente custodiado en celdas policiales a la espera de su audiencia de medidas cautelares, donde el Ministerio Público buscará la detención preventiva y la máxima severidad de la ley.
Este caso reincidente ha reavivado con fuerza el debate y el cuestionamiento público sobre la efectividad de los mecanismos de protección a las mujeres y la urgencia de agilizar los procesos judiciales contra agresores de alta peligrosidad en el país.