
La campaña presidencial colombiana dio un giro inesperado tras la primera vuelta electoral, con una derecha que logró unificarse rápidamente detrás de Abelardo de la Espriella y una izquierda que enfrenta tensiones internas en torno a la estrategia para la segunda vuelta.
La sorpresa electoral comenzó cuando el candidato derechista Abelardo de la Espriella obtuvo el 44% de los votos y superó ampliamente a la senadora Paloma Valencia, quien apenas alcanzó el 6%, pese a haber sido la candidata surgida de una consulta interna de los sectores de centroderecha y derecha.
La contundencia del resultado aceleró el respaldo de las principales figuras conservadoras. Apenas una hora y media después del cierre de las urnas, Valencia y otros dirigentes que participaron en la consulta anunciaron su apoyo a De la Espriella.
El respaldo más significativo llegó del expresidente Álvaro Uribe Vélez, considerado durante años el principal referente de la derecha colombiana. Uribe reconoció la derrota de su sector en la disputa interna y pidió votar por De la Espriella en la segunda vuelta.
La rápida reunificación permitió al candidato ultraderechista mantener el estilo de campaña que lo llevó al éxito en la primera ronda: una estrategia basada en las redes sociales, mensajes confrontacionales y una fuerte crítica a la izquierda.
Durante los últimos días, De la Espriella endureció aún más su discurso contra sus adversarios políticos, a quienes calificó de “bandidos”, y aseguró que impulsará acciones judiciales contra dirigentes de izquierda si llega a la Presidencia.
Al mismo tiempo, su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, asumió un papel más moderado orientado a dialogar con empresarios, economistas y sectores de opinión preocupados por la estabilidad económica del país.
En contraste, la izquierda atraviesa un momento de reajuste político. La candidatura de Jorge Cepeda había construido gran parte de su estrategia sobre la unidad de las fuerzas progresistas y el respaldo activo del presidente Gustavo Petro.
Durante la campaña, Petro desempeñó un papel central impulsando debates públicos, promoviendo iniciativas políticas y defendiendo la candidatura oficialista. Sin embargo, los resultados de la primera vuelta generaron diferencias entre ambos líderes.
Las discrepancias se hicieron evidentes cuando Petro denunció públicamente un supuesto fraude electoral tras conocerse los resultados preliminares. Cepeda, aunque inicialmente expresó cautela, terminó reconociendo los datos oficiales y descartó la existencia de irregularidades significativas.
Posteriormente, el candidato presidencial marcó distancia respecto a otras propuestas impulsadas por el mandatario, entre ellas la convocatoria a una asamblea constituyente, una iniciativa que Petro promovía desde hace varios años.
Con tres semanas por delante antes de la segunda vuelta, el escenario político colombiano muestra a una derecha cohesionada en torno a un candidato que capitaliza el impulso de su victoria inicial y a una izquierda que busca reorganizar su estrategia, moderar su mensaje y recuperar la unidad necesaria para competir por la Presidencia.