El cambio de ministros abre una nueva etapa en la crisis que atraviesa el país. Después de más de un mes de bloqueos, la pregunta que recorre el país es inevitable: ¿está Rodrigo Paz preparándose para tomar la decisión difícil que ha evitado hasta ahora? Si el presidente soportó cinco semanas de presión, no parece lógico pensar que lo hizo para terminar renunciando. Una salida de ese tipo lo convertiría en corresponsable político del calvario que ha vivido la población, porque pudo haber dado un paso al costado mucho antes de que el daño alcanzara semejante magnitud. Si cambia ministros, no debería ser para retroceder, sino para avanzar hacia una solución definitiva. Las renuncias también pueden interpretarse como una señal de que algunos prefieren apartarse antes de una determinación drástica. La gran incógnita es cuál será el siguiente paso: ¿decretará un estado de excepción?, ¿ordenará la intervención militar para garantizar el libre tránsito?, ¿y actuarán las Fuerzas Armadas como defensoras de la nación o volverán a quedar paralizadas mientras grupos radicales mantienen al país rehén del caos?