
El contundente bloqueo de caminos que exige la renuncia del presidente Rodrigo Paz obligó a que gran parte de la población escolar pase clases en la modalidad virtual desde sus hogares. Esta situación afecta sobre todo a las ciudades de La Paz y El Alto, que ya cumplen 33 días bajo la extrema medida de presión.
Ante el prolongado tiempo sin asistencia a las aulas, los educadores deberán realizar labores de “motivación emocional”.
El director departamental de Educación de La Paz, Víctor Sirpa, informó que hasta este lunes el 65% de la población estudiantil pasaba clases virtuales, mientras que el 35% restante se distribuía entre las modalidades presencial y semipresencial o mixta, adecuándose a la coyuntura derivada de los conflictos.
“La modalidad presencial, el contacto directo que tienen los estudiantes con el maestro, obviamente es lo mejor y es la que se debe dar. Sin embargo, debido a las circunstancias, la misma norma establece y nos da la posibilidad, según las condiciones que se vivan, de poder migrar a la modalidad a distancia”, explicó la autoridad educativa en Bolivia Tv.
La extrema medida de presión cumple 33 días en La Paz y El Alto, dejándolas aisladas del resto de Bolivia y cortando sus vías de abastecimiento de alimentos, carburantes e insumos médicos. En el ámbito interno, al menos en la sede de gobierno, también se registran cercos en diferentes surtidores por parte de transportistas y usuarios en demanda de combustible.
Ambas urbes se encuentran prácticamente paralizadas y registran un flujo vehicular mínimo en comparación con un día normal de actividades y comercio, una realidad que se replica en el área rural. Ante este panorama, gran parte de las unidades educativas decidió suspender las labores presenciales como medida de resguardo para la comunidad estudiantil y ante la dificultad de los maestros para llegar a sus fuentes de trabajo.
Frente a este escenario, Sirpa informó que se instruirá a los maestros a realizar tareas de contención psicológica para los estudiantes, tomando en cuenta el impacto del prolongado encierro y el desgaste de las clases virtuales.
“Nuestros maestros tienen conocimientos en primeros auxilios psicológicos. Vamos a inducir, vamos a reflexionar y vamos a instruir que se haga ese trabajo de motivación emocional y apoyo psicológico con nuestros estudiantes y con la comunidad educativa en general”, detalló.