
Irán anunció este lunes la suspensión de las conversaciones indirectas que mantenía con Estados Unidos y acusó al gobierno del presidente Donald Trump de incumplir el alto el fuego vigente en Medio Oriente tras los recientes ataques israelíes contra posiciones de Hezbollah en Líbano.
La decisión fue comunicada por la agencia estatal Tasnim News Agency, que señaló que la continuidad de las operaciones militares israelíes constituye una violación de los compromisos asumidos durante las negociaciones para la tregua regional.
Según la información oficial, el equipo negociador iraní interrumpió los intercambios de mensajes y contactos realizados a través de mediadores internacionales, congelando de hecho el principal canal de diálogo entre Teherán y Washington.
Las autoridades iraníes sostienen que Líbano formaba parte de las condiciones acordadas para el alto el fuego y que los bombardeos israelíes representan una ruptura del entendimiento alcanzado.
Además de suspender las conversaciones, Irán anunció que estudia nuevas medidas de presión contra sus adversarios, entre ellas el eventual cierre total del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
La advertencia también alcanza al estrecho de Bab el-Mandeb, en el sur del Mar Rojo, donde grupos aliados de Teherán, como los rebeldes hutíes de Yemen, han realizado ataques contra embarcaciones comerciales en ocasiones anteriores.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, reforzó la posición de su gobierno al afirmar que cualquier incumplimiento de la tregua en uno de los frentes será considerado una violación general del acuerdo.
“Estados Unidos e Israel asumen la responsabilidad de las consecuencias de cualquier incumplimiento de la tregua”, señaló el canciller iraní en una publicación difundida en redes sociales.
La tensión regional se agravó después de que Israel anunciara la captura del histórico castillo de Beaufort, una fortaleza estratégica situada al norte del río Litani, en el sur del Líbano, y posteriormente ordenara nuevos bombardeos contra zonas controladas por Hezbollah en los suburbios de Beirut.
Paralelamente, Washington informó sobre operaciones militares contra sistemas de defensa aérea iraníes, drones y centros de control que, según el Comando Central estadounidense, representaban una amenaza para la navegación internacional.
La ruptura de las negociaciones incrementa la incertidumbre en Medio Oriente y eleva el riesgo de una escalada regional con consecuencias económicas globales, especialmente por la posibilidad de que se vea afectado el tránsito de petróleo a través del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del crudo comercializado en el mundo.