
El alto al fuego entre Israel y Hezbolá volvió a quedar en entredicho este sábado después de una nueva jornada de ataques cruzados que incluyó bombardeos israelíes en el sur de Líbano, lanzamientos de cohetes hacia territorio israelí y nuevas órdenes de evacuación para poblaciones civiles.
Pese a las conversaciones diplomáticas sostenidas recientemente en Washington, las armas continuaron hablando más fuerte que los negociadores. El ejército israelí confirmó nuevas operaciones en territorio libanés, donde asegura estar actuando contra posiciones del movimiento chiita Hezbolá, respaldado por Irán.
Uno de los incidentes más graves ocurrió cerca de la ciudad libanesa de Nabatiyeh, donde un dron israelí impactó un vehículo militar del ejército libanés. Dos soldados resultaron gravemente heridos, mientras medios locales informaron de al menos tres fallecidos, aunque las autoridades aún no emitieron una confirmación oficial.
Como respuesta, Hezbolá reivindicó el lanzamiento de varios cohetes hacia el norte de Israel. Las fuerzas israelíes aseguraron haber interceptado la mayoría de los proyectiles y señalaron que uno logró caer en su territorio sin provocar víctimas ni daños de consideración.
La situación resulta especialmente llamativa porque, en teoría, desde el 17 de abril se encuentra vigente un acuerdo de alto al fuego. Sin embargo, los acontecimientos de las últimas semanas han demostrado que la tregua existe más en los documentos diplomáticos que sobre el terreno.
Mientras los misiles seguían cruzando la frontera, las Fuerzas de Defensa de Israel emitieron una nueva orden de evacuación para siete localidades del sur de Líbano, anticipando más operaciones militares en la zona.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que las tropas continúan avanzando en territorio libanés y sostuvo que el objetivo sigue siendo debilitar la capacidad operativa de Hezbolá, organización considerada una de las principales amenazas para la seguridad israelí.
Los bombardeos del viernes ya habían dejado un saldo significativo. Según el Ministerio de Salud de Líbano, once personas murieron y otras ocho resultaron heridas tras ataques israelíes contra unas treinta localidades de la región de Tiro. Entre las víctimas se encontraba un socorrista.
La escalada ocurre en un contexto regional cada vez más complejo, marcado por la rivalidad entre Israel e Irán y por el riesgo permanente de que un enfrentamiento localizado termine involucrando a más actores del Medio Oriente.
Paralelamente, las potencias occidentales continúan reforzando sus capacidades militares. Este mismo sábado, Estados Unidos, Reino Unido y Australia anunciaron nuevos proyectos conjuntos para desarrollar drones submarinos dentro de la alianza estratégica AUKUS.
El acuerdo contempla la producción de equipos y tecnologías para vehículos submarinos no tripulados, considerados una de las herramientas militares con mayor potencial para las próximas décadas. Las autoridades británicas destacaron que estas capacidades permitirán fortalecer la seguridad y la cooperación entre aliados.
Así, mientras diplomáticos hablan de estabilidad y las grandes potencias diseñan la guerra del futuro con drones cada vez más sofisticados, en la frontera entre Israel y Líbano la realidad sigue siendo mucho más tradicional: explosiones, evacuaciones y una tregua que parece incapaz de sobrevivir a un solo día sin sobresaltos.