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Potosí: Horror en Pocoata, tres acusados de robo fueron sacados de celdas policiales y quemados vivos

La turba sacó por la fuerza a los tres acusados de celdas policiales. Sus cuerpos fueron halladas en el cementerio.

El poste en el que fueron atados y quemados los tres acusados de robo
País | Visión 360 | 2026-05-30 11:41:00

Lo ocurrido en un pueblo relativamente pacífico del altiplánico municipio de Pocoata, en Potosí, parece salido de una película de terror. No era una noche cualquiera; había una tensión y un descontrol que escalaron hasta lo impensable. En medio de gritos desesperados, tres personas ardían como antorchas humanas mientras sus verdugos observaban con escalofriante indiferencia.

Los tres hombres (Félix C. P., Eloy C. C. y Riner M. F. entre los 22 y 28 años) fueron sacados por la fuerza de las celdas de la carceleta policial, ubicada a pasos de la infraestructura de la Alcaldía, en la plaza principal. Los pocos uniformados nada pudieron hacer ante la turba que entró saltando los muros y forzando la puerta para hacer justicia por mano propia, aunque seguro sin imaginar el desenlace.

Habían sido detenidos como resultado de la coordinación policial, luego de reportarse el violento robo de un minibús en el municipio vecino de San Pedro de Buena Vista. Fueron interceptados en el vehículo que habían robado y luego trasladados hasta las celdas policiales, las cuales se convirtieron en un frágil refugio ante la violenta turba de más de 200 personas.

Con violencia, fueron sacados de las celdas y llevados a rastras hasta el lugar donde fueron torturados. “Los pocos policías con los que cuenta el módulo policial de Pocoata y el fiscal fueron amenazados: si se acercaban o pretendían de alguna manera rescatarlos, también serían objeto de agresiones”, relató el fiscal departamental de Potosí, Gonzalo Aparicio.

Hasta el día siguiente no se supo a dónde fueron llevados. Se les ató a los tres en un poste que estaba a pasos del cementerio de la población, ubicada en el corazón del norte potosino, a 166 kilómetros de la ciudad de Oruro y a 159 kilómetros de Potosí. Fueron golpeados con brutalidad, no se sabe por cuánto tiempo, por los comunarios, sus verdugos.

No se conoce quién o quiénes tomaron la cruel decisión de quemarlos vivos. Un escalofriante video de algunos minutos que circula en redes sociales muestra el momento en que los tres parecían antorchas humanas, ardiendo aún atados al poste que los retenía, a pesar de sus esfuerzos por librarse en un intento por salvar la vida.

Los gritos que se escuchan son desgarradores. Uno logró librarse, dar unos pasos y revolcarse en el suelo en un intento por apagar las llamas; un vano esfuerzo. “¡Más gasolina!”, se escucha decir a uno de los que observan con una frialdad indescriptible la macabra escena de tres personas que eran consumidas por el fuego mientras gritaban de dolor.

Así transcurrió la noche. La mañana llegó sin testigos y con los cuerpos desaparecidos. Los policías iniciaron un rastrillaje por el lugar y encontraron los restos calcinados en el cementerio, ocultos, aunque no lo suficiente como para no ser descubiertos.

Los tres fueron identificados y comenzó la investigación, a cargo de una comisión de fiscales, para dar con los autores de un crimen que conmocionó a la sociedad por su crueldad. Hay imágenes y algunos datos de quienes participaron, los cuales se espera conducirán a esclarecer el hecho.

“Hay la instrucción de realizar una investigación exhaustiva, pero además de manera inmediata, para dar con todos los autores y todos los niveles de responsabilidad y participación que correspondan en este caso”, aseguró el fiscal.

Las investigaciones no serán fáciles porque en los pueblos involucrados en lo que llaman “justicia comunitaria”, por lo general, rige la ley del silencio.