
La organización Misión Sudamericana (SAM, por sus siglas en inglés) destacó en su más reciente revista de divulgación la labor de la misionera estadounidense Virginia Swartzendruber, quien desarrolló un trabajo educativo y pastoral en Santa Cruz de la Sierra durante más de tres décadas.
El artículo, titulado “El maestro artista en acción”, repasa la vida y vocación de Swartzendruber, vinculando su historia personal con el servicio misionero que realizó en Bolivia entre 1979 y 2012. La publicación subraya especialmente su aporte en el ámbito educativo dentro del Centro de Aprendizaje Cristiano de Santa Cruz.
Según la revista, la vocación de Virginia nació desde muy temprana edad, cuando ayudaba a la maestra de una escuela rural de aula única en Estados Unidos. Esa experiencia despertó en ella el interés por la enseñanza y más adelante fortaleció su decisión de dedicar su vida al servicio religioso y misionero.
La organización señala además que su llegada a Sudamérica estuvo marcada por una experiencia espiritual vivida durante un campamento de memorización bíblica, donde sintió el llamado a las misiones. Ese proceso la condujo posteriormente a Bolivia, país en el que desarrolló gran parte de su trayectoria.
Durante 33 años de trabajo en Santa Cruz, Swartzendruber ejerció como maestra en el Centro de Aprendizaje Cristiano, una institución vinculada al trabajo educativo y religioso impulsado por la misión. La publicación destaca que su labor dejó huellas tanto en estudiantes como en familias de la comunidad.
El texto utiliza una metáfora artística para describir la vida de la misionera, señalando que Dios “pinta” en la mente y el corazón de las personas mediante experiencias y oportunidades que terminan moldeando su vocación y propósito.
La revista también aborda la etapa posterior a su jubilación en 2012, destacando que la exmisionera continuó desarrollando actividades relacionadas con el arte, la enseñanza y el servicio comunitario en Estados Unidos.
Entre sus principales aficiones figuran la pintura y la confección de colchas artesanales, actividades que posteriormente fusionó en la elaboración de “colchas para graneros”, una expresión artística tradicional en algunas comunidades norteamericanas. Además, comenzó a impartir clases relacionadas con esta práctica.
La publicación añade que Swartzendruber participa activamente en un club de lectura de la Iglesia Menonita de Hesston y colabora en la biblioteca de la congregación, manteniendo así una vida vinculada al aprendizaje y al servicio comunitario.
Asimismo, SAM destaca que la experiencia acumulada durante sus años de misión en Bolivia le permitió integrarse al Comité de Misiones de su iglesia, donde aporta conocimientos y vivencias adquiridas durante su trabajo en Sudamérica.
El artículo concluye señalando que las habilidades, experiencias y talentos de los misioneros continúan teniendo un propósito incluso después de su retiro formal. “Nuestro Dios no desperdicia nada”, afirma el texto publicado por la organización.