
Israel amplió por primera vez su presencia militar más allá del río Litani, en el sur del Líbano, en una operación que marca una nueva fase de la guerra contra Hezbolá y que se desarrolla en medio del alto el fuego impulsado por Estados Unidos desde el pasado 17 de abril.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, confirmó que las fuerzas de su país han cruzado el Litani y consolidado posiciones en terrenos estratégicos al norte de ese curso fluvial, considerado durante años una línea de referencia para la seguridad en la frontera entre Israel y Líbano.
El anuncio coincide con la reanudación de conversaciones entre representantes israelíes y libaneses en Washington, donde ambas partes buscan consolidar la frágil tregua vigente. Sin embargo, sobre el terreno, los combates y bombardeos continúan sin señales de disminución.
Según fuentes israelíes, el avance militar forma parte de una estrategia destinada a ampliar la zona de seguridad entre la frontera norte de Israel y las posiciones de Hezbolá, organización chiita respaldada por Irán que mantiene una fuerte presencia en el sur libanés.
Las autoridades libanesas consideran que la expansión militar contradice los esfuerzos diplomáticos en curso. El gobierno del presidente Joseph Aoun, considerado uno de los más distanciados de Hezbolá en décadas, insiste en que cualquier negociación debe centrarse exclusivamente en el cese de las hostilidades.
En una conversación con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, Aoun reiteró que un alto el fuego completo constituye un requisito indispensable para avanzar en cualquier otro tema relacionado con la seguridad regional o el futuro político del sur del país.
La delegación militar libanesa que participa en reuniones en el Pentágono recibió instrucciones de limitar las conversaciones a la consolidación de la tregua. Fuentes cercanas a las negociaciones afirmaron que Beirut rechaza discutir otros asuntos mientras continúen los ataques israelíes.
Mientras avanzan las gestiones diplomáticas, la ofensiva militar se intensifica. El Ministerio de Salud del Líbano informó que durante las últimas horas murieron 32 personas en bombardeos israelíes, elevando a 3.355 el número total de fallecidos desde el reinicio de las hostilidades en marzo.
Las autoridades libanesas también denuncian que Israel ha destruido gradualmente decenas de aldeas fronterizas mediante explosiones controladas y mantiene desplazada a una parte significativa de la población del sur del país, afectando gravemente la actividad económica y la vida cotidiana.
Uno de los principales focos de la ofensiva se encuentra en la región de Nabatie, una de las zonas más pobladas del sur libanés. Informes locales señalan que unidades israelíes han avanzado hacia municipios cercanos a la ciudad, mientras continúan los bombardeos sobre áreas residenciales y de infraestructura.
El río Litani posee una importancia estratégica fundamental. Su control permite aislar el sur del Líbano del resto del país y dificulta los movimientos de combatientes y suministros de Hezbolá. Durante las semanas previas a la tregua, Israel destruyó varios puentes sobre el río con el objetivo de restringir la movilidad en la región.
La expansión de las operaciones terrestres y la continuidad de los ataques generan incertidumbre sobre el futuro de las negociaciones. Mientras Washington intenta mantener abiertos los canales diplomáticos, el conflicto sigue escalando sobre el terreno, alejando la posibilidad de una paz duradera y aumentando el riesgo de una confrontación regional de mayor alcance.