Bajo el penoco

Nacionalizar y privatizar

| 2026-05-27 07:14:10

“Privatizar” es una mala palabra en Bolivia, mientras que “nacionalizar” es presentado como un acto heroico, patriótico y hasta moralmente superior. La realidad demuestra exactamente lo contrario y las evidencias no convencen a las masas adoctrinadas para repetir consignas. Si una empresa pública funciona mal, se reforma o se vende; no se puede condenar a toda la sociedad a financiar pérdidas eternas, corrupción e ineficiencia. Privatizar no es robarle algo al pueblo; es transferir una propiedad estatal para volverla más eficiente, productiva y útil para la gente. Nacionalizar implica que el Estado se apropie de lo que alguien construyó con inversión, riesgo y trabajo. La nacionalización concentra poder en políticos, burócratas y dirigentes que terminan usando las empresas como cajas de favores, empleos y corrupción. El resultado casi siempre es el mismo: servicios deficientes, déficit, menos inversión y más pobreza. La privatización genera competencia, empleo, innovación y oportunidades. Y eso beneficia especialmente al más pobre, porque le da herramientas reales para progresar, emprender y dejar de depender del poder político.