
El bloqueo en la zona de Huajchilla impidió el paso de una ambulancia que acudía a auxiliar a una adulta mayor herida en su domicilio, en un contexto donde cada minuto era clave para su atención. Ante la imposibilidad de avanzar por vía vehicular, rescatistas continuaron a pie hasta llegar a la paciente y, en un esfuerzo físico prolongado, la trasladaron en camilla hasta la ambulancia. La mujer fue llevada a un centro de salud, recibió atención médica y posteriormente fue devuelta a su vivienda, en un operativo que implicó desplazamientos a pie durante varios kilómetros debido a la interrupción del paso vehicular.
La emergencia se activó, la mañana del lunes, tras la caída de una mujer de la tercera edad, que presentaba una lesión de consideración, con signos compatibles con una posible fractura pélvica. El llamado movilizó a Bomberos Voluntarios GEOS Jucumari, junto a personal de Estrella de Vida Bolivia y el SAR, que acudieron rápidamente al lugar para brindar atención prehospitalaria.
Al llegar, el panorama fue inmediato y adverso: los puntos de bloqueo impedían el ingreso de la ambulancia hasta el sitio de la emergencia. El acceso vehicular estaba completamente restringido, pese a tratarse de una situación médica crítica.
El equipo de rescate realizó la estabilización inicial de la paciente en el mismo lugar del incidente, mediante inmovilización con férula especializada, administración de medicamentos y maniobras de soporte prehospitalario. Luego, ante la imposibilidad de evacuar por vía vehicular, se tomó una decisión que marcaría toda la operación, la paciente debía ser retirada a pie.
Con la camilla asegurada y el equipo médico distribuido entre los voluntarios, el grupo inició un desplazamiento que se extendió por entre cinco y siete kilómetros, atravesando varios puntos de bloqueo hasta alcanzar un tramo habilitado donde finalmente pudo ingresar la ambulancia para continuar el traslado.
El recorrido no fue sencillo. Los rescatistas enfrentaron el peso del equipo, las condiciones del terreno y el desgaste físico de una evacuación prolongada. A ello se sumaron momentos de tensión con algunos bloqueadores, según relataron los propios voluntarios, quienes señalaron además situaciones de burla y hostigamiento durante el trayecto.
Sin embargo, en medio de la complejidad, también hubo gestos de apoyo. Un vecino de la zona colaboró de manera voluntaria con transporte en los sectores donde fue posible avanzar, facilitando parte del operativo.
El caso expone con crudeza una realidad que se repite en distintos puntos del país: cuando las rutas se cierran, las emergencias no se detienen, pero su atención se vuelve más lenta, más difícil y, en muchos casos, más dolorosa.
Ya con la paciente entregada a la ambulancia y trasladada a un centro médico, los equipos de emergencia regresaron con el mismo peso con el que llegaron: el de haber cumplido la misión, pero en condiciones que, aseguran, no deberían normalizarse.
Mientras tanto, los rescatistas reiteraron su llamado a garantizar el libre paso de ambulancias y servicios de emergencia, recordando que en cada intervención no solo está en juego una logística, sino la posibilidad misma de sobrevivir.