
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, pidió públicamente al Gobierno de Estados Unidos que no ataque a Evo Morales, porque considera que eso sólo “llenará de sangre toda la América Latina”.
Según Petro, Morales es un “expresidente legítimo y dirigente indígena”.
En ese marco, pidió a los Estados Unidos “no confundir la lucha social de campesinos cultivadores de hoja ese Coca con narcotráfico”.
Petro reaccionó a una entrevista en que Morales denuncia un intento de captura en su contra, ocurrido en 2024. El exmandatario involucró a la CIA en esa arremetida.
En los últimos días, Petro se pronunció a favor de las movilizaciones en Bolivia que pide la renuncia del presidente Rodrigo Paz y las calificó de "insurrección popular". El Gobierno de Bolivia rechazó sus afirmaciones y le recordó el principio de no agresión.
Morales se encuentra prófugo de la justicia boliviana, por cargos de trata y tráfico. Se le acusa de haber mantenido una relación amorosa con una mejor de edad y procrear una hija, cuando ejercía como presidente.