Bajo el penoco

Insuperable

| 2026-05-16 00:15:18

La dictadura cubana sigue siendo insuperable. No solo para construir una narrativa capaz de justificar setenta años de miseria, represión y éxodos masivos, sino también para conseguir admiradores de su propio fracaso, cuyos culpables son siempre otros. Todavía hay quienes aplauden un modelo que condenó a millones de cubanos a vivir entre apagones, hambre y desesperanza, mientras la cúpula gobernante conserva privilegios intactos. Pero donde el castrismo resulta todavía más insuperable es en encontrar padrinos. Siempre aparece alguien dispuesto a rescatarlo, financiarlo o culpar a otros de sus ruinas. Y ahora el absurdo alcanza otro nivel: nada menos que Estados Unidos termina convertido en sostén de la dictadura. La Habana ha aceptado la oferta de Donald Trump de entregar cien millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba. La paradoja es grotesca. El mismo régimen que pasó décadas acusando al “imperio” de todos sus males ahora recibe dinero de Washington, mientras sigue intacto el aparato represivo y económico que destruyó la isla. Quizá esa sea la verdadera obra maestra del castrismo: fracasar siempre y aun así lograr que otros paguen la cuenta.