
Los precios internacionales del petróleo registraron una caída este miércoles en medio de la expectativa global por la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, en Pekín. Los mercados reaccionaron ante la posibilidad de que China influya sobre Irán para reabrir el estrecho de Ormuz y restablecer el flujo mundial de crudo.
El barril de Brent del mar del Norte descendió 1,99% y se ubicó en 105,63 dólares para entrega en junio. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, cayó 1,14%, cotizando en 101,02 dólares.
La disminución de los precios estuvo impulsada también por las medidas internacionales destinadas a compensar la escasez de petróleo generada por el conflicto en Oriente Medio, entre ellas la utilización de reservas estratégicas de crudo por parte de varios países consumidores.
El analista Andy Lipow, de Lipow Oil Associates, explicó que el mercado espera señales concretas del encuentro entre Trump y Xi Jinping. Según indicó, los operadores confían en que China pueda ejercer presión sobre Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial.
China es actualmente el mayor comprador de petróleo iraní y ha reiterado en varias ocasiones su respaldo a una salida diplomática para el conflicto regional. Sin embargo, la administración Trump ha endurecido las sanciones contra refinerías y empresas vinculadas a las importaciones de crudo iraní.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió que las reservas mundiales de petróleo se están agotando a un ritmo récord debido a la prolongación del bloqueo en Ormuz. El organismo alertó además que podría producirse un nuevo episodio de volatilidad en los precios a medida que se aproxima el verano boreal, periodo de alta demanda energética.
En paralelo al tema petrolero, Trump confirmó que uno de los principales objetivos de su visita a China será exigir una mayor apertura económica para las empresas estadounidenses. Durante su viaje en el Air Force One, el mandatario afirmó que pedirá a Xi Jinping facilitar el ingreso y operación de compañías norteamericanas en territorio chino.
El presidente estadounidense aseguró que esta será su “primerísima petición” durante la cumbre y destacó que una apertura comercial beneficiaría tanto a Estados Unidos como a China. Trump viaja acompañado por una amplia delegación de empresarios de sectores tecnológicos, financieros, aeronáuticos y agropecuarios.
Entre los ejecutivos presentes en la comitiva destacan Elon Musk, el director ejecutivo de Tesla; Tim Cook, CEO de Apple; Jensen Huang, máximo ejecutivo de NVIDIA; y representantes de Boeing y Meta.
La visita de Trump a Pekín se extenderá durante tres días y se produce en un contexto geopolítico especialmente delicado. Además del conflicto en Oriente Medio, las tensiones sobre Taiwán y el control de los semiconductores avanzados dominan la agenda entre ambas potencias.
Analistas internacionales consideran que la reunión podría redefinir el equilibrio tecnológico y militar de las próximas décadas. Taiwán concentra más del 90% de la producción mundial de chips avanzados a través de la empresa TSMC, elemento clave para la industria de inteligencia artificial y defensa.
La cumbre también ocurre en un momento complejo para Trump, quien enfrenta presiones internas por el impacto económico de su política arancelaria y por la falta de respaldo internacional en la crisis con Irán. Mientras tanto, Xi Jinping llega a la negociación con mayor margen político y estratégico, en medio de crecientes expectativas sobre posibles acuerdos comerciales y de seguridad.