La denuncia del viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, contra Evo Morales comenzó a desmoronarse apenas horas después de la conferencia oficial. El sistema de verificación de información Chequea Bolivia confirmó que uno de los audios utilizados por el gobierno como supuesta prueba de una conspiración para desestabilizar al presidente Rodrigo Paz corresponde en realidad a un material difundido en 2025. La revelación deja seriamente golpeada la credibilidad del Ejecutivo y expone señales de desesperación política frente a un Evo Morales que puede fortalecerse con este tipo de acusaciones mal construidas. El propio Paredes aseguró que los audios habían sido interceptados por los servicios de inteligencia y presentados como evidencia reciente de un plan de movilización y bloqueo. Sin embargo, el análisis técnico evidenció coincidencias exactas en las ondas sonoras, tiempos y hasta en expresiones específicas ya conocidas desde el año pasado. El resultado termina siendo contraproducente para el Gobierno. En lugar de aislar políticamente a Morales, este episodio alimenta su narrativa de persecución y victimización, reforzando su liderazgo entre sectores movilizados mientras el oficialismo aparece debilitado, improvisado y cada vez menos creíble.