
El gobierno estadounidense busca revocar la ciudadanía de Víctor Manuel Rocha, el exdiplomático que admitió haber trabajado como espía para el gobierno de Cuba.
Rocha, quien fue embajador de Estados Unidos en Bolivia entre 2000 y 2002, se declaró culpable en 2024 de conspiración y fraude contra el gobierno estadounidense. También admitió que comenzó a operar como agente secreto de Cuba desde 1973. Actualmente cumple una condena de 15 años de prisión.
Algunos observadores señalaron que esta no es más que un ardid del presidente Donald Trump para hacer notar que Rochas no es norteamericano de nacimiento. La idea de Trump, dicen los críticos, es demostrar que los migrantes y, peor, los naturalizados, son proclives a cometer delitos. No hace diferencia, para Rocha, ser naturalizado o no en cuenta a la pena que cumple, de 15 años de cárcel.
Como embajador en Bolivia realizó declaraciones que interferían en la política local. Su opinión más polémica fue expresada en el Chapare, antes de las elecciones de 2002, cuando dijo: “Quiero recordar al electorado boliviano que si votan por aquellos que quieren que Bolivia vuelva a exportar cocaína, eso pondrá seriamente en peligro cualquier ayuda futura a Bolivia por parte de Estados Unidos”. Hizo esa declaración sentado al lado del entonces presidente Jorge Quiroga.
La declaración terminó favoreciendo políticamente a Evo Morales, quien logró un inesperado segundo lugar en esos comicios y ganó la presidencia en 2005. Morales afirmó varias veces que Rocha merecía ser declarado “su jefe de campaña”, porque sus palabras incrementaron el respaldo electoral al entonces líder cocalero.
El Departamento de Justicia presentó este jueves una demanda ante un tribunal federal del sur de Florida, en la que sostiene que Rocha obtuvo ilegalmente la ciudadanía estadounidense al falsear información durante su proceso de naturalización.
“Durante el proceso de naturalización, Rocha declaró que nunca había cometido deliberadamente un delito por el cual no hubiera sido arrestado, que no tenía afiliación con el Partido Comunista y que creía en la Constitución y en la forma de gobierno de Estados Unidos. Nada de eso era cierto”, señala el documento judicial.
Según los fiscales, Rocha mintió en los formularios de naturalización que presentó a fines de la década de 1970, lo que le permitió obtener la ciudadanía en 1978.
El gobierno estadounidense pidió a un juez federal que le retire la ciudadanía, argumentando que nunca debió haber sido considerado elegible debido a sus vínculos con el régimen cubano y porque cometió perjurio durante su examen de naturalización.
“Bajo ninguna circunstancia un agente de un adversario extranjero debería conservar el título de ciudadano estadounidense”, afirmó el fiscal general adjunto Brett Shumate en un comunicado.
Nacido en Colombia, Rocha desempeñó funciones diplomáticas en Bolivia, Argentina, México, República Dominicana, Italia, Honduras y Washington D. C. a lo largo de su carrera en el Departamento de Estado.
Su relación con el gobierno cubano salió a la luz tras una serie de reuniones con un agente encubierto del FBI entre 2022 y 2023. De acuerdo con el Departamento de Justicia, en esas conversaciones Rocha se refirió a Estados Unidos como un “enemigo” y elogió al fallecido líder cubano Fidel Castro.
El fiscal federal para el distrito sur de Florida, Jason A. Reding Quiñones, afirmó que Rocha “no era un operador de bajo nivel” y describió el proceso para retirarle la ciudadanía como “terminar el trabajo”.
Después de retirarse del Departamento de Estado, Rocha desarrolló una carrera en el sector privado. Fue presidente de una operación minera de oro en República Dominicana parcialmente propiedad de Barrick Gold de Canadá y ocupó cargos de alto nivel en XCoal, un exportador de carbón con sede en Pensilvania; en Clover Leaf Capital, una empresa formada para facilitar fusiones en la industria del cannabis; en el bufete de abogados Foley y Lardner y en la firma española de relaciones públicas Llorente y Cuenca.