Entre lo que puede ser y lo que el ciudadano imagina, el país decidió alcanzar el objetivo “Tranca Cero”. La digitalización será el motor que movilice el entramado ruin de la tramitología que caracteriza a las oficinas del Estado.
Sus herramientas —el “Catálogo Nacional de Trámites” y la plataforma “Reporta tu tranca” para denuncias ciudadanas— se aplicarán para configurar una nueva versión sobre cómo deberán realizarse los trámites, con el objetivo de reducir la corrupción y limitar el poder discrecional de los funcionarios.
“Cuando un trámite depende de la voluntad de un funcionario, se convierte en un poder sobre el ciudadano. Con tecnología, ese poder desaparece y el funcionario pasa a ser un servidor público”, explicó el ministro de la Presidencia.
El programa cuenta con el financiamiento y apoyo técnico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuyo representante dijo: “Tranca Cero no constituye una reforma administrativa más, sino un cambio de paradigma…”. Los lineamientos principales de “Tranca Cero” contemplan acciones para revisar y analizar el ordenamiento normativo actual, reorganizar funciones de las instituciones públicas y proponer a los ministerios y sus dependencias la eliminación, modificación o sustitución de los trámites administrativos vigentes.
En este sentido, se eliminarán, por ejemplo, fotocopias de cédula y certificados de nacimiento físicos, cuando ya están en bases de datos. Si todo funciona bien, se estima que los primeros resultados podrán conocerse desde septiembre de 2026.
La plataforma “Reporta tu tranca” permitirá a los ciudadanos reportar obstáculos en trámites administrativos y contribuir a su simplificación. En esta línea, lo racional sería que el recurso funcione sin requisitos complicados, que la confirmación de “recibido” sea instantánea, que los datos se procesen de inmediato y así construir, de manera más eficaz, el inventario de quejas y denuncias.
El programa “Tranca Cero” generó expectativa en varios sectores, sobre todo entre los empresarios, crónicamente supeditados a la burocracia palaciega y ministerial. Todos esperan que se reduzca el centralismo y el peregrinaje costoso desde las ciudades del interior del país.
Pero no todo son buenas noticias, porque el Decreto Supremo 5595 dejó de lado, en su aplicación, a entidades fundamentales: los órganos Legislativo, Judicial y Electoral. Lo más relevante es que han quedado fuera del programa gobiernos territoriales como las gobernaciones, alcaldías y universidades públicas, que podrán —de manera optativa— simplificar procesos, digitalizar sus trámites y obtener la certificación “Tranca Cero”. Mientras eso no suceda, continuarán vigentes las “ventanillas”, las visitas repetidas a los mismos escritorios; presentar el folder amarillo, cada vez con más documentos originales y fotocopias; comprar valorados y completar formularios; recurrir a tramitadores que saben cómo “agilizar” las cosas.
En un país donde se entronizó la cultura de la demora, no será fácil conseguir el sello de “Tranca Cero”. No obstante, la disposición legal obliga, en el futuro inmediato, a comenzar con la redacción del “Catálogo Nacional de Trámites”. Los gobiernos regionales quedarán expuestos a la ridiculez y a la disconformidad justificada si no se incorporan pronto al programa “Tranca Cero”.