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Los nuevos “Evitos”

Los nuevos “Evitos”
Emilio Martínez Cardona | Columnista
| 2026-04-29 00:08:42

Mientras el jefe cocalero oscila, en modo ciclotímico, entre periodos de perfil bajo y ocasionales saltos al ruedo (como en los últimos días), han ido surgiendo en el escenario político varios personajes que emulan características del ex mandatario.

El caso más evidente y analizado es el del vicepresidente Edman Lara, quien afortunadamente quemó con rapidez sus posibilidades con una desvergonzada codicia por la sucesión, sumada a una extraordinaria acumulación de jugadas erráticas. De momento, no vale la pena agregar mucho más a los ríos de tinta que ya han corrido acerca de este personaje.

De mayor cuidado puede ser el “heredero de Slytherin”, perdón, de Evo Morales: el nuevo gobernador de Cochabamba, Leonardo Loza, quien cuenta con la debida unción oficial de parte de su líder, además de tener experiencia propia en el ámbito parlamentario y sindical.

En poco tiempo, Loza ya mostró el uso de las mismas tácticas de presión de su mentor (reconocimiento de victoria en primera vuelta o bloqueos), se mostró sonriente y dialoguista en el encuentro de gobernadores con el presidente, y luego confesó que trabaja por el retorno de Morales al poder.

Sin duda, una figura de la cual precaverse, que podría reforzar el control territorial de los cocaleros del Chapare sobre buena parte del departamento de Cochabamba, con eventuales consecuencias negativas para la vertebración vial del país.

Un tercer personaje curioso, que reúne algunas de las características de un nuevo “Evito”, es el senador suplente por La Paz, Nilton Condori, quien convocó a un cabildo en El Alto y adelantó que su objetivo es “que estalle una revolución, por la democracia o por la sangre”.

Posteriormente, aseveró que no dijo lo que dijo y fue desconocido por el partido que lo llevó al Parlamento (Alianza Unidad). Condori viene de ser formado en el rabioso etno-marxismo de los hermanos García Linera y de “El Mallku”, por lo que puede dar de qué hablar en los próximos tiempos.

Todos estos caudillejos apuestan a la convulsión social, que puede producirse en cualquiera de los dos escenarios que conforman el “dilema de hierro” del gobierno de Paz Pereira: el hundimiento paulatino del barco, si se mantiene el gradualismo que no llega a tapar los agujeros en el casco de la nave; o en el momento en que se decidan medidas más contundentes para la reforma del Estado.

Está claro que el lapso idóneo para la vía de las reformas profundas fue la luna de miel gubernamental, pero no se procedió de esa manera. Ahora, llevar a cabo las transformaciones requerirá una amplia arquitectura de acuerdos políticos, que aíslen a los “Evitos” y reduzcan su capacidad de convulsión al mínimo posible.

Emilio Martínez Cardona | Columnista
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