
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contempla mantener durante meses el bloqueo naval contra Irán, en caso de que la situación lo requiera, en el marco de la creciente guerra en Medio Oriente tras los recientes ataques coordinados con Israel.
Según fuentes de la Casa Blanca, el mandatario discutió la medida con empresarios del sector petrolero, enfocándose en cómo sostener la presión sobre Teherán sin generar un impacto severo en los consumidores estadounidenses ni en los mercados energéticos globales.
El bloqueo forma parte de una estrategia más amplia de Washington para limitar las capacidades económicas y militares iraníes, en especial su programa nuclear, en medio de un conflicto que se intensificó a finales de febrero.
En paralelo, Trump reveló que sostuvo una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin, quien ofreció colaboración en las negociaciones para restringir el enriquecimiento de uranio por parte de Irán.
El mandatario estadounidense calificó el diálogo como “excelente”, aunque dejó claro que su prioridad sigue siendo poner fin a la guerra en Ucrania, por encima de cualquier cooperación rusa en el dossier iraní.
Trump insistió en que Estados Unidos no permitirá que Irán desarrolle armas nucleares, al tiempo que anunció la extensión indefinida del alto el fuego con la república islámica para facilitar las negociaciones diplomáticas.
Mientras tanto, el conflicto continúa generando consecuencias humanitarias y militares en la región. En el sur del Líbano, un ataque israelí dejó al menos nueve muertos, incluidos miembros de la defensa civil, en uno de los episodios más mortales desde la tregua.
El impacto económico también se hace sentir con fuerza. El precio del petróleo Brent alcanzó los 119,76 dólares por barril, su nivel más alto desde el inicio de la guerra, impulsado por la incertidumbre en el suministro energético global.
Desde el comienzo del conflicto, el crudo ha experimentado un incremento superior al 65 %, reflejando la preocupación de los mercados ante posibles interrupciones prolongadas en rutas clave como el estrecho de Ormuz.
En el ámbito sanitario, la Organización Mundial de la Salud advirtió sobre dificultades en el acceso a suministros médicos esenciales, debido a la afectación de la industria petroquímica y las restricciones logísticas derivadas del conflicto.
Irán, por su parte, enfrenta una grave crisis económica. Su moneda, el rial, cayó a un mínimo histórico frente al dólar, en medio de una inflación que alcanza el 71 % y supera el 100 % en el sector alimentario.
En este contexto, la eventual prolongación del bloqueo naval por parte de Estados Unidos se perfila como un factor determinante en la evolución del conflicto, con implicaciones que trascienden lo militar y amenazan con profundizar la inestabilidad global.