
El Senado de Estados Unidos rechazó una iniciativa impulsada por legisladores demócratas que pretendía obligar al presidente Donald Trump a poner fin al bloqueo energético contra Cuba o, en su defecto, someter cualquier acción a la aprobación del Congreso.
La propuesta, presentada bajo la Ley de Poderes de Guerra, fue desestimada por una votación de 51 a 47, evidenciando el respaldo mayoritario de los republicanos a la política exterior del mandatario.
El proyecto fue promovido por el senador demócrata Tim Kaine, quien argumentó que las medidas contra Cuba equivalen a una forma de hostilidad al involucrar recursos estadounidenses, como la Guardia Costera, en la imposición del bloqueo.
Los republicanos, sin embargo, defendieron su postura al señalar que no existen hostilidades abiertas con la isla, por lo que consideraron improcedente la aplicación de la normativa de poderes de guerra.
La votación dejó ver algunas divisiones puntuales: el demócrata John Fetterman se alineó con los republicanos para desestimar la resolución, mientras que los republicanos Susan Collins y Rand Paul votaron a favor de la iniciativa.
Los demócratas han intentado en varias ocasiones limitar la capacidad del presidente para actuar unilateralmente en conflictos internacionales, incluyendo escenarios como Venezuela, Irán y Cuba, sin lograr avances legislativos.
Según Kaine, el bloqueo ha contribuido a una grave crisis humanitaria en la isla, afectando el acceso a servicios básicos como salud, agua potable y alimentos.
En la misma línea, el senador Peter Welch abogó por una relación más pacífica entre ambos países y advirtió sobre el riesgo de una escalada militar.
Desde el oficialismo republicano, el senador Rick Scott defendió las acciones de Trump, argumentando que buscan promover la democracia y denunciar violaciones de derechos humanos en Cuba.
El contexto económico y social en la isla se ha deteriorado en los últimos meses, con cortes de electricidad y agua, en parte asociados a las restricciones energéticas y a la interrupción de suministros de petróleo.
Trump ha anticipado que, tras su enfoque en conflictos en Medio Oriente, centrará su atención en Cuba, prometiendo cambios políticos en la isla.
El rechazo de la iniciativa confirma la continuidad de la estrategia estadounidense hacia Cuba y refleja las tensiones internas en Washington sobre el alcance del poder presidencial en política exterior.